CAPÍTULO 25: la oveja negra
10:13
CAPÍTULO 25: la oveja negra Narra: Berni
Mi madre volvió junto a mi padre, y como si nada me llevaron al hospital en el cual tenía hora. Mi mundo había florecido por unos minutos, pero ahora volvió a ser gris, volvió a la oscuridad, al infierno, a la soledad. Es tan triste tener esta suerte en el amor, y ahora lo único que cabe decir es frente en alto y siempre digna. Rayos, creo que me estoy volviendo hueca.
Es que... ¡no entiendo! Si al principio usé a Martín para atraer a Nick, lo sé, está mal, pero ahora no, ahora lo amo y él me ama, es un amor correspondido y las mentiras no existen para nosotros, pero ahora él se va y me deja sola cuando más lo necesito. Oh Dios, qué le diré a Nick ahora. Quizás pueda tomarme un tiempo de ‘descanso’ dijéramos, pero quizás todo esto se me pasa con Nick. Dios, ¡Berni! Deja de usar a las personas, esto no está bien. Supongo que debo dejarlo así tal cual, supongo que no sirvo para esto del amor. Pues claro, yo no soy perfecta así como mi prima. Es bonita, inteligente, tiene talento, todos la adoran y, por supuesto, nunca comete ningún error. Es bastante desagradable sentirse la oveja negra de la familia.
***
-¿Y, cómo les fue? –dije cuando luego de un día lleno de sorpresas me encontré con mi familia ya dentro del crucero -¡Genial! Este lugar es asombroso, ¡seguro que volveré otra vez! –dijo Valeria alucinada -Veo que pasaron a ir de comprar –dije observando de reojo las mil y un bolsas de sus manos -No te mentiré, estaba todo a mitad de precio como lo encuentras en Chile. Y mira, ¡tengo nueva cámara! Es bonita, es buena, ¡y es barata! La otra ya se estaba pudriendo -Qué bien –dije sin ánimos -No te preocupes, tus hermanos se preocuparon de ti y te compraron varias cosas –dijo sentándose a mi lado- no te has perdido de nada, podremos volver otra vez -Yupi –dije en un tono bajito- pues claro que no es eso lo que me preocupa, es evidente –le di la espalda girando con mi silla -¡Oh, sí! ¿Cómo está tu mano? ¿Te hicieron los puntos? -Sí, dolió y no me importa, solo tengo unas pequeñas heridas, no es nada del otro mundo y tampoco moriré -Es como si no me quisieses contar qué es lo que te pasa, es como si me estuvieses evadiendo, como si ya no fuéramos tan buenas amigas como antes –indagó -Está bien, tu ganas –dije girando hacia ella- al salir del barco me encontré con Martín, es eso -¿Es sólo ‘eso’? ¡Fue más que un sólo ‘eso’! ¿Qué pasó, qué te dijo? –dijo alterada -Se fue, Vale, se fue –dije cayendo en lágrimas- ¡lo eché a perder todo! –grité mientras ella me miraba petrificada -¿Por qué se fue? ¿Se enteró, lo espantaste o qué? -¿Lo dices en serio? –me miró sin ninguna expresión- No... Se fue porque... porque sí, porque él venía a estar una semana -Berni, lo siento mucho –dijo pasando su dedo sobre mis lágrimas- pero me tienes a mí y a todos nosotros para apoyarte. ¿Te das cuenta? ¡Cumpliste tu sueño! En este momento eres ultra amiga de los Jonas, cosa que tú siempre tuviste fe y yo no, y gracias a ti estamos aquí en este momento. Nosotros siempre te vamos a apoyar, ¡pase lo que pase! -¿Valeria? –decía Kevin tocando su espalda -Hola, Kevin. No sé, creo que este no es el momento -Es Nick, quiere hablarte -Oh, bueno. ¿Dónde está? -Tras los ascensores –decía desviando su mirada hacia mí -Okey, voy –se paró y se fue
Traté de secar mis lágrimas lo más rápido posible, pero era demasiado tarde, Kevin ya lo había notado. Y con todo lo roja que estaba era muy difícil engañarlo, así que esperé a que él hablara.
-¿Sucede algo? –musitó -No, nada, no importa –traté de esconderlo -Muy bien, sé muy poco de mujeres, pero algo que tengo bastante claro es que cuando dicen ‘nada’ o ‘no importa’ es porque sí sucede algo -¿Es que no puedo ocultarlo? Está bien... un corto resumen: me encontré con Martín y se fue, ya no está más en el crucero –escondí mi cara entre mis brazos -Oh cielos, ¡eso es horrible! -Lo es, y la peor parte es que nadie en este mundo puede entenderme -Quizás alguien no pueda entenderte, pero puede ayudarte y apoyarte cuando tú lo quieras –dijo poniendo su mano en mi espalda -Eso lo dices porque estás casado, Kevin, yo no puedo mantener una relación por más de una semana -Lo digo porque nosotros estaremos siempre contigo, siempre te apoyaremos y no puedes dudar de eso –dijo acercándose a mí -¡Pero no tiene solución! No puedo hacer nada para arreglarlo. Se fue, Kevin, se fue, y yo me debo quedar aquí como tonta, abandonada y rechazada –resoplé y volví a caer escondiendo mi cara en mis brazos- iré a tomar un respiro, nos vemos luego, Kevin –decía mientras me paraba sin ánimos -Nos vemos luego –dijo
Narra: Valeria -Dios, Nick, no te preocupes, se repondrá –decía tratando de animarlo -Mañana, Valeria, mañana sabré la respuesta -No te urjas, sabes que está pasando por tiempos difíciles. Si no sale contigo ahora, lo hará luego, es más de un mes de viaje -¿Cómo estás segura de eso?
Tomé un respiro. ¡Já, Já! ¿Cómo? Porque la conozco, sé que lo hará. Y porque es evidente, ¡ella lo ama desde hace 2 o 3 años! Ahora que lo conoce su amor se reforzó y ahora está más que enamorada de él, ¿cómo perder una oportunidad como esta?
-Confía en mí, Nick -Confío en ti, Valeria, y no sabes cuanto -¿Pero? –adiviné -Tengo aún mis dudas
Bajó su mirada e intentó no verse deprimido, así como estaba.
-Cuando todo pase y esté todo bien, ahí estaré yo, diciéndote una y otra vez ‘te lo dije’ -No sabes cuánto te quiero, Vale –me abrazó con todo el cariño que tuvo su alcance, y fue... hermoso. -Y yo –respondí a su abrazo, apoyando mi cabeza en su hombro, y suavemente haciéndole cariños en su espalda con una mano, y con la otra acariciando su pelo, entrelazándolo entre mis dedos y sintiendo la suavidad de sus rulos
|
Vuelve al inicio :)
|