<body>
Norwegiansun
Un amor de verano ♥
Sobre las autoras :)
shut up and sit down !
Beerni y Valepiñaa :)


Valepiñaa
Hola :) Me llamo Valeria, y tienes mil formas para escoger de como llamarme: Vale, Valepe, Valpiña o Valery :) Tengo xx años y vivo en Stgo. de Chile. Amo cantar, es mi pasión y lo que me mantiene viva en este mundo :) Tengo clases de canto y piano desde hace tres años :) Toco piano y guitarra :D Amo la música ! Soy cheerleader, pero como pasatiempo, cantar es lo primero :) En general me va bien en el colegio, no soy de las que tienen malas notas :) tengo el mejor promedio del curso :D NO ES TOY DISPONIBLE ! Aún... Y bueno... es lo básico que tienes que saber de mi :)

Beerni
Hoola! Me llamo Bernardita, pero dime Berni ;D Tengo xx años y vivo en Chile, especificamente en Stgo. :D Me gusta mucho la actuación, es mi vida ! y quiero desarrollarla :( También quiero aprender a tocar batería, tengo un pulso increíble ! Eso me dicen muchos :) Amo a los Jonas y a Tokio Hotel :) Son mis grupos favoritos, dos grupos de fans que se odian con su alma. Soy bastante rara, ¿no? Ojalá les guste la novela tanto como a nosotras :) Shaaau !

Visitas!
Web Site Counter
Discount Coupons

Inspiración
¿de dónde sacaron la idea?


La idea surgió de la Valee, ya que en sus últimas vacaciones fue a un crucero llamado Norwegian Sun. Ella nunca olvidó a los Jonas en su viaje, y se imaginó una historia, que ahora está escrita aquí.Esperamos que disfrutes cada momento de la historia que entre nosotras dos ingeneamos sólo para que tú la leas :) Gracias !
Música :)
Para que entres en la historia :)



Chat :)
Opina sobre la historia !

Adelantos !
Don't tell anyone...


¿Así que quieres escuchar algunos secretitos sobre la novela? Bueno... pues, estamos dispuestas a revelar algunos secretos :)

  • No hay un lugar definido, es un viaje :)
  • ¡Sosténganse que marea!
  • Todo empieza con una relación... No mi amor, no una relación de parejas ni nada de eso... una mala relación :)
  • No lo pensé 2 segundos y corrí rápidamente hacia mi habitación otra vez, pues tenía algo importantísimo que decirle a Valeria...
  • Súper gala de bienvenida :) Desilusión :B
  • Accidente y reencuentro
  • Pronto! Encuestas para que decidas qué ocurrirá en la novela :D
  • Creditss
    autoras :D


    Bueno, primero gracias a todos los lectores de la novela :) Gracias por hacernos pensar que no escribimos para que nadie la lea.
    Nosotras estamos muy emocionadas con esta idea, creo que de las novelas que hemos hecho -casi 5, pero ninguna terminada =(- esta es la mejor :) y ojalá que no pase lo que pasó con otras... La inspiración se acabó y las ideas se agotaron... Ustedes son nuestra máxima inspiración, si no la leen nosotras no escribimos, ok ? Gracias :D
    CAPÍTULO 28: el chico afectó mi cabeza
    lunes, 22 de febrero de 201020:41
    CAPÍTULO 28: el chico afectó mi cabeza

    Narra: Valeria
    Sentí un fuerte cosquilleo que recorrió desde la punta de mis pies hasta el último pelo de mi cabeza. Mil mariposas revoloteaban en mi estómago, cosquilleándolo como si no quisiesen nunca parar, y sin esfuerzo alguno sentí como lentamente mis mejillas se iban ruborizando.
    Mi corazón no para de latir, y con cada uno de esos fuertes latidos se me pasaba una imagen por la cabeza, haciéndolo latir más y más. ¿Es que estaba enamorada? Por favor no, no quiero tener más problemas.

    -¿En qué momento cambiaste de camisa? –indagué confundida. Recién lo vi con una camisa azul a cuadros, pero ahora... ahora tiene una café. ¿Estaré loca? Creo que me ha vuelto loca. ¡NO, NO! Me refiero... sí, creo que me vuelve loca.
    -¿Qué? Creo que estás confundida, he estado con esta camisa toda la tarde, tú tienes la azul -¿Qué QUÉ? ¿De qué está hablando? Pero si he estado todo el día con mi polera gris favorita, ¿qué no ve? Al parecer no soy la loca de aquí
    -¿¡En qué momento me la has puesto!? –Vociferé histérica- Joe, necesito cambiarme, nos veremos en la noche –insistí parándome, a lo que respondió haciendo lo mismo
    -Está bien, te paso a buscar a la misma hora –se encaminó hacia la puerta y volteó antes de salir- ¡Ah! Casi lo olvido. ¿Puedes devolverme mi camisa mañana? –me guiño un ojo y cerró la puerta

    Me quedé paralizada unos segundos, ¿por qué traía puesta la camisa de Joe? Una idea loca: miré hacia todos lados, nadie. Agarré la camisa de Joe y la estiré hacia mi cara; oh Dios, huele delicioso. Es como que no quiero quitármela, pero debo, lamentablemente, debo.

    ***
    -¡Quédate quieta! –me reprendía Berni tratando de hacerme algo en mi cabello
    -¡Lo siento! Tú me mueves cuando tiras de mi cabello –repliqué en voz aguda
    -Espera, falta poco –continuó tirando mi pelo y retorciéndome del dolor.

    ¿Era necesaria tanta producción? Es sólo una cita, no un matrimonio. Ya con el vestido lucía ridícula, ahora el peinado; ¿qué soy, una Barbie?

    -¡Listo! Ahora, obsérvate –me dio vuelta en su silla y logré ver al fin qué estuvo haciendo todo este rato
    -¡Dios santo, es bellísimo! –exclamé palpándolo con delicadeza, por miedo a meter la pata
    -No digas que no soy buena –dijo modesta- ahora, ya estás lista
    -¿No crees que es mucho? S-sin ofender –tartamudeé un poco, temerosa
    -¿Mucho? ¡Estás bien! ¿O quieres ir con jeans y polera? –inquirió
    -En otras palabras, pareciera como si fuera a un matrimonio, ¿entiendes? –dicho esto, alguien tocó la puerta. Ya me imagino quién puede ser
    -¡Es Joe! -¡por qué siempre dice eso! [...] Okey, ¿ahora peleo sola?
    -Oh Dios, ya no tendré tiempo para cambiar esto –murmuré para mí misma observándome en el espejo- ¡Ya voy!

    Tomé mi bolso y con pesados pasos me dirigí a la puerta. Antes de abrir me giré para observar a Berni por última vez -¡qué tontería! la veré esta misma noche, dah-, le lancé una mirada acechadora; fruncí el ceño y decidí hacerlo rápido: abrí la puerta.
    Qué tipo, Dios mío, qué tipo el que estaba frente a mis ojos. Ese traje lo dejaba como el hombre más apuesto del planeta, mas su pelo, ojos y sonrisa no se quedaban atrás. Por qué, Joe, por qué me haces esto.

    Me observó de pies a cabeza con una mirada indefinida. ¡Yo sabía! Estaba demasiado arreglada como para una simple cita, ¿¡en qué estaba pensando!?
    Terminó de recorrer todas las líneas de mi cuerpo, y esta vez sus ojos se posaron sobre los míos. No pude evitar no sonrojarme, ya era demasiado tarde.
    Lancé una mirada llena de pudor, fruncí mis cejas e hice una sonrisa ‘chueca’. Bajé mi mirada al piso y recogí mis labios hacia dentro; esto me está matando. Cada vez me daba más miedo posar mis ojos otra vez sobre los suyos, y aún más me daba miedo saber qué era lo que estaba pensando sobre mí. Dios, qué vergüenza.

    -¿Muy ridícula? –decidí por terminar con ese silencio infinito
    -¿Ridícula? Por Dios, qué estás diciendo –discrepó- Estás muy bonita
    -¿No crees que es demasiado? Digo... no vamos a ir a un matrimonio, ¿cierto? –dije mientras hacíamos una lenta caminata hacia los ascensores
    -No, no lo creo –dijo riendo- Nadie te dirá nada, Valerie; nadie te conoce
    -Pero pueden hacer prejuicios, ¿no? –lo sé, parezco loca
    -¿Te importa su opinión? –Negué con la cabeza- Entonces sólo toma el de las personas que realmente te importen, como yo –silenció unos segundos- o eso supongo –rió
    -Me importas, Joe –me ruboricé, otra vez- ¿y qué piensas de mi apariencia? ¿Muy inapropiada?
    -No, es justa para la ocasión –apuesto a que miente
    -Oh, gracias –ahora jugamos parejo

    ...

    El show de esta noche estuvo realmente espectacular, y más aún si el mismo que lo dirigía era mi amigo, Nick. Cada día canta mejor este chico, es increíble cómo transmite su magia al público, ¿por qué jamás me enteré de ese show? Quizás lo querían hacer sorpresa, es algo evidente, pero si hubiera sido yo sí se lo hubiese dicho a Joe. Bueno, él tendrá sus razones.

    Junto con mi extravagante traje y apuesto chico caminamos lentamente apreciando cada milímetro del... ¿pasillo? Hasta que después de dos horas llegamos al ascensor.
    Cuando pusimos un pie dentro no quise ni mirarme en esos espejitos de la puerta –el resto era de vidrio-. Luzco totalmente ridícula, ¿en qué estaba pensando? Pero bueno, si a Joe no le incomoda no tengo por qué afligirme.
    En el ascensor no estábamos solos, había una pila de gente bajando con nosotros, hasta que en el piso 7 como por arte de magia todo el mundo que estaba allí bajó, dejándome sola con este galán.

    El chico posó su sedienta mirada sobre mis ojos sólo una milésima de segundo, pidiendo más que sólo una mirada y menos de dos centímetros de distancia. En un movimiento brusco y supersónico decidió acortar el espacio entre él y yo, aferrándome contra su cuerpo apoyando su mano en mi cintura y acariciando mis pómulos con la otra restante.
    Me observó con ansias durante unos instantes y de a poco fue acercando su cara hasta besar dulcemente la comisura de mis labios.
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 27: perfecta
    sábado, 30 de enero de 201011:24
    CAPÍTULO 27: perfecta
    Narra: Joe

    Me fastidiaba desperdiciar parte del día solo, pero era inevitable. No importa, mejor, así puedo pensar solo y sin que nadie me interrumpa o distraiga.
    Todo esto de que le gusto a Valeria no me sorprende, siempre supe que nuestra relación era bastante extraña y, al mismo tiempo, especial. Sin darme cuenta yo siempre coqueteaba con ella, y ella no puede negar que hacía lo mismo conmigo. Y ya que, tampoco puedo negar que me gusta, es algo inevitable cuando tienes a una chica perfecta para ti frente a tus ojos, pero gustarle yo a ella a mí me parecía difícil, ella me parecía una chica difícil, y que va, ¿quién no puede resistirse a mi encanto?

    Mi objetivo ahora es que se dé cuenta que su amor es correspondido, que siento lo mismo por ella, pero ¡eh! no iré tan rápido, esperaré a que ella misma se dé cuenta dando pistas bastante obvias. Hoy cuando la vea la invitaré a salir, así es, como una cita. Es lo más normal y rápido, además, si esto no funciona para que se dé cuenta nada lo hará.

    -Oh, ¡Hola, Kev! ¿No has encontrado a Danielle? –dije caminando hacia él
    -Se supone que está aquí, pero la multitud es enorme
    -Te ayudo –dije

    Danielle se ha convertido rápidamente parte de la familia, como si siempre lo hubiese sido. Nosotros no hubiésemos podido escoger una mejor esposa para Kevin, ella es simplemente lo que siempre quisimos todos para él.

    -¡Ahí está! –Dijo Kevin corriendo hacia ella- Oh Dios, fueron para mí meses –fue un momento muy romántico. La abrazó y besó como si hubiera pasado una eternidad en vez de una sola semana- ¿Cómo está tu abuela, amor? –la tomó por la cintura
    -Estable, los doctores dicen que no tiene riesgo –sonrió con esa alegre sonrisa que siempre reflejaba
    -¡Dani! No puede ser que haya pasado sólo una semana –interrumpí- ¡Qué rápido se me ha pasado el tiempo! No te has perdido de nada, te lo aseguro
    -Excepto de Joe y su nueva novia –musitó Kevin
    -¿Novia? No es mi novia, todavía –dije levantando mi dedo índice
    -Era de esperar que tuvieras ya un flechazo en una sola semana –aseguró mientras caminábamos en rumbo a la habitación
    -Oh, no, no, es algo del día. Esto recién va empezando –froté las palmas de mis manos con fuerza- Es más, planeo presentártela ahora, es una gran amiga de nosotros
    -¿Dónde está Nick?
    -Se supone que está con ella, o eso fue lo último que escuchamos de él –se me adelantó Kevin
    -El punto es que te agradará, es imposible que no lo haga –dije

    ¡Já! Y a quien no, ella es perfecta, y la necesito a mi lado, ¡ahora!
    Caminamos los tres hacia lo que sería su habitación. Nick y yo nos quedaríamos solos en nuestra habitación con una cama de sobra, mientras Kevin y Danielle tendrían una suite matrimonial. Es increíble cómo crece este chico.

    -¡Soy yo, Joe! –vociferé mientras tocaba la puerta de Valeria

    Bastaron sólo unos segundos para que abriera la puerta.
    -¡Joe! ¿No mes ves cómo estoy? ¡Por qué no tocas! –farfulló, entrando de nuevo a su habitación
    -¡Lo hice! –repuse
    -No tenía idea de que eras tú –añadió
    -Lo dije –protesté
    -¡Dame más tiempo para inventar una excusa! –farfulló
    -¿Estabas durmiendo? –inquirí
    -Sí, estuve toda la mañana recorriendo y planeaba dormir más. Oh, está Nick. Tómate tú el trabajo de despertarlo, por favor
    -En realidad quería presentarte a alguien –anuncié- Valerie, ella es Danielle
    -¡Oh, Danielle! He oído mucho sobre ti –la recibió con una sonrisa
    -También había oído hablar mucho de ti en el camino –dijo
    -Oh Dios, Joe, te dije que despertaras a Nick, ¿no ves que sigue durmiendo? –dijo entre riendo, tratando de parecer dulce para mí y para todos.

    Caminó con pasos cortos y se sentó a su lado. Dulce e inocentemente despertó con la mejor de sus sonrisas a Nick, y yo ardía en celos, deseando que lo hiciese conmigo también. Jugó con su pelo entrelazándolo con sus dedos, sonriéndole y dejándole la mejor vista de la habitación. Suena egoísta, pero ¿por qué lo deja dormir con ella en la misma habitación y yo debo resignarme a sólo poder observarla a los ojos?

    -Realmente lo siento, chicos. No quiero parecer grosera, pero debo ir al restaurant y necesito cambiarme –anunció
    -Oh, por nosotros no te preocupes, yo debo arreglar mis cosas en la habitación, ya nos vamos –dijo dulcemente Danielle
    -Te veo en un rato –musitó Nick para Valeria

    Ya todo el mundo había abandonado la habitación, pero yo tenía una misión y debía cumplirla ahora.
    Coloqué mis manos en mis bolsillos delanteros, y comencé a balancearme de puntas y talones. Traté de pasar lo más desapercibido posible, pero al mismo tiempo que Valerie notara mi presencia y me dejara cumplir mi misión.

    -Uhm Joe, debo vestirme –trató de no parecer grosera
    -Lo sé, sólo tardará unos minutos de tu tiempo, no será mucho –dije mientras me sentaba al borde de su cama y ella hacía lo mismo a mi lado
    -Anda, suéltalo
    -¿Quieres salir esta noche, como una cita? –me encogí de hombros
    -¿No que íbamos al show de esta noche? –preguntó
    -Sí, lo sé, pero pensé que sería divertido salir a cenar luego de eso –me ruboricé
    -Okey, sí, está bien. No tengo problema alguno –sentí una enorme sensación de alivio
    -Entonces nos vemos esta noche –fue lo último que dije en un lenguaje verbal par ella, lo que siguió fueron dulces miradas conectadas la una a la otra, sonrisas delatadoras y el puro nerviosismo escondido y temido por ser descubierto.

    Otra vez me despidió besando mi mejilla, ¿es eso normal o está tratando de decirme lo que piensa? Qué importa, lo que ella y yo sentimos se desenvolverá pronto, no puedo dudar de eso.
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 26: consejera
    miércoles, 27 de enero de 201013:20
    CAPÍTULO 26: consejera
    Narra: Valeria

    -Y ya sabes, cualquier cosa que te pase yo estaré aquí para apoyarte en cada momento que me necesites –dije acariciando su mano
    -Lo sé, sé que estarás, y muchas gracias –continuó observándome
    -Oye, ¿me acompañas a mi habitación? Debo dejar mis bolsas
    -Lo noté, ¿qué tanto compraste?
    -¡Estaba todo a la mitad del precio que encuentro en Chile! Y mira, tengo cámara nueva –dije sacándola en un tono chistoso- Déjame tomar la primera foto –estiré el brazo frente a nosotros pasa tomar una foto- Uhm... Nick
    -¿Sí?
    -Podrías... no lo sé... ¿sonreír un poco? –musité
    -Está bien –dijo con un suspiro

    ***

    Caminábamos hacia mi habitación, ahora me las debía dar como consejera. Aconsejo a Berni, a Nick... ¡Dios! Los dos se aman, ¡qué problema tienen que aún no salen juntos! Es todo muy loco, son el uno para el otro, jamás había encontrado a dos personas tan iguales. El único problema es que los dos se hacen cada uno sus propios problemas, ¡qué tan difícil es decir ‘sí’! Ya lo tienen todo claro, pero piensan aún con confusión.

    -¡Que tal, chicos! ¿Han visto a Kevin? –anunció Joe cuando nos lo encontramos en el pasillo
    -No, no lo he visto –dijo Nick
    -Yo sí, estaba en la recepción
    -Gracias, linda –dijo Joe apuntándome con su dedo, al que yo respondí con ‘la mejor de mis caras’
    -¿Gané la apuesta?
    -¿Qué? ¡No! Estoy igual de confundida que tú
    -Uhm... –dijo enarcando una ceja
    -Dios, Nick, ¡no me gusta! –decía riendo
    -Se está balanceando bastante el barco, ¿lo notaste?
    -Sí, no sé qué parezco caminando de un lado hacia otro por los pasillos

    Entramos a la habitación y dejé las bolsas a un lado. Me tiré a la cama, pues el cansancio me había agotado todas las energías. Cerré los ojos, pero al mismo tiempo luchaba por no quedarme dormida, pues, ¡tenía visitas!

    -Tienes mucho sueño, ¿eh?
    -No sabes cuánto. Hoy caminé, caminé, caminé, caminé... –iba diciendo mientras cerraba mis ojos con lentos parpadeos
    -¿Quieres dormir? Duerme si quieres
    -¿Y tú?
    -Creo que también iré a tomar un descanso
    -Oh, si quieres te ahorro el viaje, la cama de Berni está ahí al lado, intacta
    -¿No crees que sería...?
    -No, Nick, úsala

    Lo último que escuché era como se recostaba sobre la cama vecina, resoplaba y, finalmente, dormía. No tuve la conciencia absoluta para escuchar las últimas palabras que me había dicho, pues el sueño me había vencido.

    Narra: Joe
    -¡Te encontré! Berni me dijo que me buscabas –vociferé yendo hacia él
    -Sí, quería hablar contigo de algo importante –lo miré con ojos de plato- pero no acá, es muy público
    -¿Muy público?
    -Vamos a la habitación

    ¿Un lugar muy público? ¡Hola, estamos en un crucero! Acá todo es público, excepto tu habitación, claramente.

    -Dime rápido, quedé en llevar a Frankie al Kids Club y créeme, no está muy contento con el atraso
    -Lo siento, tomará tiempo
    -Anda, ve al punto –me precipité
    -Joe, creo que le gustas a Valeria –me dijo serio
    -¿Qué? ¿De qué me hablas, de dónde sacaste eso?
    -¿Te acuerdas ayer en los bolos? Pues... de los tres soy el que mejor habla español –lo interrumpí
    -Tú no hablas español –dije incrédulo
    -Por lo menos sé un poco más que tú –dijo modesto- escuché de Valeria decir... algo como ‘gustar’ y ‘Joe’
    -Escuché cuando dijo mi nombre, pero no le tomé bastante importancia –me eché para atrás en mi silla- y, ¿con dos palabras clave pensarás eso?
    -Bueno, y qué otro significado podría tener

    Pensé dos segundos, intentando razonar y usar mi cabeza para ver el otro punto de vista de las cosas.

    -Tienes razón, creo que le gusto
    -¿Qué vas a hacer entonces? –preguntó enarcando una ceja
    -No lo sé, siempre sentí algo especial por ella
    -Pues, aprovecha, está libre y esperándote
    -¿Sabes qué? Tienes razón. Es linda, chistosa, inteligente, ¡y todo lo que siempre quise! ¿Sabes qué? Le iré a decir lo que siento y... –me interrumpió mientras yo caminaba hacia la puerta
    -¡No, Joe! No vayas así de rápido, sólo dale pistas de lo que sientes
    -¿Pistas?
    -¡Muestras! Se dará cuenta y caerá rendida a tus pies
    -Está bien, lo haré –dije precipitadamente- llevaré Frankie al Kids Club, ¿okey? –Anuncié mientras salía de la habitación- ¡Ah sí! Y avísame cuando llegue Danielle, ¿sí?
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 25: la oveja negra
    10:13
    CAPÍTULO 25: la oveja negra
    Narra: Berni

    Mi madre volvió junto a mi padre, y como si nada me llevaron al hospital en el cual tenía hora.
    Mi mundo había florecido por unos minutos, pero ahora volvió a ser gris, volvió a la oscuridad, al infierno, a la soledad. Es tan triste tener esta suerte en el amor, y ahora lo único que cabe decir es frente en alto y siempre digna. Rayos, creo que me estoy volviendo hueca.

    Es que... ¡no entiendo! Si al principio usé a Martín para atraer a Nick, lo sé, está mal, pero ahora no, ahora lo amo y él me ama, es un amor correspondido y las mentiras no existen para nosotros, pero ahora él se va y me deja sola cuando más lo necesito. Oh Dios, qué le diré a Nick ahora. Quizás pueda tomarme un tiempo de ‘descanso’ dijéramos, pero quizás todo esto se me pasa con Nick. Dios, ¡Berni! Deja de usar a las personas, esto no está bien. Supongo que debo dejarlo así tal cual, supongo que no sirvo para esto del amor. Pues claro, yo no soy perfecta así como mi prima. Es bonita, inteligente, tiene talento, todos la adoran y, por supuesto, nunca comete ningún error. Es bastante desagradable sentirse la oveja negra de la familia.

    ***

    -¿Y, cómo les fue? –dije cuando luego de un día lleno de sorpresas me encontré con mi familia ya dentro del crucero
    -¡Genial! Este lugar es asombroso, ¡seguro que volveré otra vez! –dijo Valeria alucinada
    -Veo que pasaron a ir de comprar –dije observando de reojo las mil y un bolsas de sus manos
    -No te mentiré, estaba todo a mitad de precio como lo encuentras en Chile. Y mira, ¡tengo nueva cámara! Es bonita, es buena, ¡y es barata! La otra ya se estaba pudriendo
    -Qué bien –dije sin ánimos
    -No te preocupes, tus hermanos se preocuparon de ti y te compraron varias cosas –dijo sentándose a mi lado- no te has perdido de nada, podremos volver otra vez
    -Yupi –dije en un tono bajito- pues claro que no es eso lo que me preocupa, es evidente –le di la espalda girando con mi silla
    -¡Oh, sí! ¿Cómo está tu mano? ¿Te hicieron los puntos?
    -Sí, dolió y no me importa, solo tengo unas pequeñas heridas, no es nada del otro mundo y tampoco moriré
    -Es como si no me quisieses contar qué es lo que te pasa, es como si me estuvieses evadiendo, como si ya no fuéramos tan buenas amigas como antes –indagó
    -Está bien, tu ganas –dije girando hacia ella- al salir del barco me encontré con Martín, es eso
    -¿Es sólo ‘eso’? ¡Fue más que un sólo ‘eso’! ¿Qué pasó, qué te dijo? –dijo alterada
    -Se fue, Vale, se fue –dije cayendo en lágrimas- ¡lo eché a perder todo! –grité mientras ella me miraba petrificada
    -¿Por qué se fue? ¿Se enteró, lo espantaste o qué?
    -¿Lo dices en serio? –me miró sin ninguna expresión- No... Se fue porque... porque sí, porque él venía a estar una semana
    -Berni, lo siento mucho –dijo pasando su dedo sobre mis lágrimas- pero me tienes a mí y a todos nosotros para apoyarte. ¿Te das cuenta? ¡Cumpliste tu sueño! En este momento eres ultra amiga de los Jonas, cosa que tú siempre tuviste fe y yo no, y gracias a ti estamos aquí en este momento. Nosotros siempre te vamos a apoyar, ¡pase lo que pase!
    -¿Valeria? –decía Kevin tocando su espalda
    -Hola, Kevin. No sé, creo que este no es el momento
    -Es Nick, quiere hablarte
    -Oh, bueno. ¿Dónde está?
    -Tras los ascensores –decía desviando su mirada hacia mí
    -Okey, voy –se paró y se fue

    Traté de secar mis lágrimas lo más rápido posible, pero era demasiado tarde, Kevin ya lo había notado. Y con todo lo roja que estaba era muy difícil engañarlo, así que esperé a que él hablara.

    -¿Sucede algo? –musitó
    -No, nada, no importa –traté de esconderlo
    -Muy bien, sé muy poco de mujeres, pero algo que tengo bastante claro es que cuando dicen ‘nada’ o ‘no importa’ es porque sí sucede algo
    -¿Es que no puedo ocultarlo? Está bien... un corto resumen: me encontré con Martín y se fue, ya no está más en el crucero –escondí mi cara entre mis brazos
    -Oh cielos, ¡eso es horrible!
    -Lo es, y la peor parte es que nadie en este mundo puede entenderme
    -Quizás alguien no pueda entenderte, pero puede ayudarte y apoyarte cuando tú lo quieras –dijo poniendo su mano en mi espalda
    -Eso lo dices porque estás casado, Kevin, yo no puedo mantener una relación por más de una semana
    -Lo digo porque nosotros estaremos siempre contigo, siempre te apoyaremos y no puedes dudar de eso –dijo acercándose a mí
    -¡Pero no tiene solución! No puedo hacer nada para arreglarlo. Se fue, Kevin, se fue, y yo me debo quedar aquí como tonta, abandonada y rechazada –resoplé y volví a caer escondiendo mi cara en mis brazos- iré a tomar un respiro, nos vemos luego, Kevin –decía mientras me paraba sin ánimos
    -Nos vemos luego –dijo

    Narra: Valeria
    -Dios, Nick, no te preocupes, se repondrá –decía tratando de animarlo
    -Mañana, Valeria, mañana sabré la respuesta
    -No te urjas, sabes que está pasando por tiempos difíciles. Si no sale contigo ahora, lo hará luego, es más de un mes de viaje
    -¿Cómo estás segura de eso?

    Tomé un respiro. ¡Já, Já! ¿Cómo? Porque la conozco, sé que lo hará. Y porque es evidente, ¡ella lo ama desde hace 2 o 3 años! Ahora que lo conoce su amor se reforzó y ahora está más que enamorada de él, ¿cómo perder una oportunidad como esta?

    -Confía en mí, Nick
    -Confío en ti, Valeria, y no sabes cuanto
    -¿Pero? –adiviné
    -Tengo aún mis dudas

    Bajó su mirada e intentó no verse deprimido, así como estaba.

    -Cuando todo pase y esté todo bien, ahí estaré yo, diciéndote una y otra vez ‘te lo dije’
    -No sabes cuánto te quiero, Vale –me abrazó con todo el cariño que tuvo su alcance, y fue... hermoso.
    -Y yo –respondí a su abrazo, apoyando mi cabeza en su hombro, y suavemente haciéndole cariños en su espalda con una mano, y con la otra acariciando su pelo, entrelazándolo entre mis dedos y sintiendo la suavidad de sus rulos
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 24: la ida
    10:13
    CAPÍTULO 24: la ida
    Narra: Berni
    Día 7


    -Pensamos que no llegarían a tiempo –dijo Joe siguiéndonos con su mirada
    -Lo siento, Berni tardó en tomar una ducha por su herida
    -Oh cierto, ¿cómo está? –preguntó Kevin
    -Bien, supongo. Ayer estuve casi dos horas sacando los últimos pedazos de cristal –Nick me miró de reojo, con su típica mirada tímida y seria
    -Hoy en Nueva Orleans la llevaremos al hospital y le cerrarán con puntos, nadie de nosotros sabía cómo y con qué hacerlos
    -O sea no tendrán mucho tiempo para conocer el lugar

    Berni y yo negamos con la cabeza

    -Una lástima, es una ciudad bastante bella –dijo Joe, comiendo un enorme bocado de su sándwich de desayuno
    -No importa, otra vez tendremos la oportunidad de venir, espero –respondió Valeria con cabeza baja
    -Oh Dios, estoy tan emocionado, ¡hoy por fin llega Danielle! Una semana sin verla... –decía Kevin emocionado
    -¿Esta tarde? Qué rápido se pasó el tiempo –dijo Valeria
    -Lo sé, pareciese como si ayer nos hubiésemos conocido

    Hubo un corto silencio incómodo, ¡cómo los odio!

    -Chicas, el jueves cuando nos bajemos en Houston haremos un concierto, ¿quieren ir?
    -¡Sí, buenísimo! siempre quise ir a un concierto suyo –dije- no como otras –dije cargando mi voz en ‘otras’
    -Perdón (?) –Dijo irónicamente- Se agotaron las entradas, por eso te dije que fueras antes
    -¡No tenía el dinero! Le compraste la entrada a Javi y luego ella te la pagó, a mí no
    -Ella me lo pidió, tu no me dijiste nada, dijiste ‘yo compraré mi entrada’, ¡pensé que realmente lo harías! Y pudiste perfectamente comprar una de cancha aunque sea
    -No pensaba ir sola
    -¡Estaba Valentina!
    -¡Chicas, chicas! Irán las dos tras bambalinas, no son necesarias las discusiones –anunció Kevin
    -Lo siento –dijo Valeria
    -Vamos tarde, lo siento, nos veremos luego –dije limpiándome con una servilleta
    -Se supone que nos juntaremos en... –dijo Valeria viendo su reloj-... ¡media hora!
    -Bajaré antes, tengo hora al doctor –con poco volumen se escuchó mi última palabra, ya que estaba a casi dos metros de ellos, yéndome.

    Fui a mi habitación, tomé mi bolsa y fui corriendo a la recepción, donde mi madre me esperaba para llevarme al hospital. Mi mano palpitaba con mucha fuerza, estuve toda una noche sin puntos con sólo una gasa cubriendo mis múltiples heridas. La encontré, y con un permiso especial nos dejaron bajar antes por tener hora al doctor, al igual que a muchísima gente peor que yo.

    -Buscaré a tu padre, está dentro, espérame acá –dijo y velozmente entró de nuevo al barco
    -Sola, otra vez

    Las mismas manos de hace 4 días estaban sobre mis ojos, tapándolos, evitando que viera otra vez el sol, evitando que viera quién era esta vez.

    -Ahora puedo no decir que es Nick, es algo evidente, pero si eres tú sólo dímelo ahora –dije calmada, nerviosa esperando su respuesta
    -No, esta vez soy yo, Martín

    Me di media vuelta y borrosamente lo observé luego de 4 días sin verlo. Por fin pude decir que esto no era un sueño, una pesadilla, una ilusión, esto era realidad, visto desde un punto de vista diferente.

    -¡Oh Dios, cómo pudiste! –Dije lanzándome a sus brazos- Nunca más me vuelvas a dejar sola, esta es la única vez que te lo perdonaré, pero nunca más lo vuelvas a hacer –trataba de hablar sin que mis lágrimas impidieran que lo hiciese
    -Lo siento tanto, fueron 4 días horribles e interminables. Juro que jamás haré un daño así de grande, jamás
    -Qué pasó, Martín, por qué me evadiste estos cuatro días

    Bajó su mirada y firmemente la sostuvo

    -¿Martín? No me harás lo mismo que me hizo Nick, ¿no?... ¿no? –levantó su mirada y esta vez la enfocó sobre mí– oh Martín, ahora es cuando más debemos estar juntos, ¡prométeme que jamás te irás de nuevo!
    -Lo... lo siento
    -¿Por qué lo sientes, cielo? Yo te amo, con mi vida, jamás me separaré de ti, jamás –hizo una expresión bastante rara, inconforme, como si mil dagas se estuviesen enterrando en su pecho, y él aguantándolas lo más firme posible- Martín... ¡vamos! ¿Qué es lo que sucede? –me tomó dos minutos darme cuenta- ¿Por... por qué llevas una maleta?
    -Lo siento tanto, jamás tuve el coraje de decírtelo. Mi viaje termina acá, yo sólo pagué una semana, y ahora mi familia y yo nos devolveremos a Chile
    -¿Por qué desapareciste? –Dije casi en susurro- ¿Por qué no aprovechaste ese tiempo para estar conmigo en vez de evitarme?
    -Sé que cometí un error, pero ahora no tengo tiempo para arreglarlo. Toma –dijo extendiendo su mano con un papel- por favor perdóname, no quiero perder el contacto. Y nunca me olvides, el prendedor siempre nos mantendrá juntos –sonrió

    ¡Ups! ¿Qué hago ahora?
    Lo miré a los ojos dos segundos, y sin responder sólo alcé mi mano para que se diera cuenta.

    -¡Dios mío, qué te pasó!
    -¿Te acuerdas ayer en el brusco movimiento del barco? Pues, me lo saqué para salvarlo, pero luego... –dejé que él terminara la frase

    Me observó por unos segundos, sin ninguna expresión en su cara.

    -Lo siento tanto, ¡no fue mi intención! y no voy a hacer que lo pagues o me lo devuelvas –tomó de mi mentón y me miró fijamente a los ojos
    -Ningún objeto, ser o palabra puede demostrar lo que siento por ti –lo abracé con fuerza- hazme un favor, ¿sí? Cuando llegues a tu casa llámame, y nunca perderemos el contacto –giró su cabeza hacia atrás y luego volvió a mí- debo irme
    -No te vayas, por favor –escondí mi cara en su pecho
    -No me olvides

    Besó apasionadamente mis labios, como si el mundo se fuese a acabar.
    Vi sus ojos por última vez, y luego tuve que soportar mil dagas en mi corazón al verlo ir.
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 23: la escena
    10:12
    CAPÍTULO 23: la escena
    Narra: Berni

    -¿Nick? ¿Estás bien?

    Levanté mi mano sana e intenté sacar las pinzas de las manos de Nick, y suavemente como una pluma logré retirarlas. Me asusté tanto que las solté y sostuve su cara entre mi mano, mi única mano.

    -Nick, qué es lo que te sucede –sostuve mi mano aún más fuerte sobre la cara de Nick

    Al terminar decir esto, abrió los ojos y al mismo tiempo tomó de mi muñeca. Me miró a los ojos, con su mano libre acarició mi cara. La distancia de nuestros rostros era de sólo unos centímetros.

    -Berni, lo siento por no habértelo dicho antes, pero... –suspiró-
    -¿Pero?

    No contestó, solo siguió explorando mis ojos, entrando a mi alma y robándomela. Estuvo así bastantes segundos, y yo sólo seguía lo que hacía. Estaba nerviosa, sí, lo admito. Mi corazón latía con muchísima fuerza, mi mano sudaba -la otra me dolía-, mi cuerpo tiritaba y constantemente tragaba saliva.
    Pasaron más segundos de lo que pensé.

    Al fin comenzó a reaccionar, pero con lo hipnotizada que estaba no dije nada. Su mirada recorrió todo mi rostro y bajó hasta mis labios. Poco a poco, lentamente, suavemente iba acortando la distancia de nuestros rostros, cerrando sus ojos –y raramente los míos hicieron lo mismo- y robándose mi labio inferior.
    No sé qué fue lo que se me pasó por la mente que me hizo parar ese momento tan hermoso.

    -Nick... no-no –dije tartamudeando- yo estoy...
    -Lo sé, tienes novio, pero tú sabes bastante bien que él no te ama, y yo sé bastante bien que tú no lo amas –sonrió
    -No quería decir eso... quiero decir... esto va muy rápido... déjame pensarlo solo dos días, para aclararme y luego decirte una respuesta definitiva y sincera
    -48 horas, no resisto más –y con un sólo movimiento se paró, caminó y cerró la puerta con un enorme portazo desde fuera
    -¡Espera! ¡Necesito que alguien saque los cristales! Oh rayos, tendré que hacerlo sola...

    Seguido a esto Nick sorpresivamente volvió a abrir la puerta tranquilamente, ruborizado y evadiendo mi mirada.

    -Uhm... esta es mi habitación –musitó entre dientes
    -¿Quieres que me vaya?

    No contestó

    -Lo tomaré como un sí –me levanté del suelo, tomé las pinzas y con firmes y rápidos pasos me dirigí a la puerta de salida.
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 22: solos
    10:11
    CAPÍTULO 22: solos
    Narra: Valeria (aún, ¡por la miércoles!)

    La enfermería estaba colapsada debido a los múltiples accidentes ocurridos en estos últimos minutos. Todas las zonas, habitaciones y salas del crucero estaban llenas de destrozos y personas heridas, pues este suceso nunca estuvo previsto por el personal del crucero.

    Debimos recurrir a hacer curaciones ‘caseras’, ya que había gente mucho más grave que nosotros que necesitaba urgente un doctor. Estuvimos en la habitación de los chicos, era más grande y espaciosa, y habían traído un botiquín con utensilios que necesitaríamos en este minuto.

    Por mi parte no me pasó nada gracias a Joe, pero eso valió que él sufriera varios cortes en sus pómulos, teniendo como obligación y responsabilidad desinfectarlos y curarlos.

    -¡Au, au! Ten más cuidado, no soy de hierro
    -¿No me digas que quieres que deje tus heridas expuestas a cualquier tipo de infección que podría resultar fatal?
    -Sigue desinfectando –dijo asustado
    -Oye, gracias por salvarme de algo que pudo terminar... horrible
    -No hay de qué, no sólo para ti hubiese resultado horrible, sino para todos nosotros
    -Gracias, otra vez –sonreí y él respondió a mi sonrisa
    -Oye Nick, cómo vas con los cristales –gritó Joe casi como una broma
    -Joe, quédate quieto
    -Lo siento
    -Bien, supongo

    La mano de Berni fue simplemente lo más grave que ocurrió entre nosotros, toda nuestra atención debía parar en ella. Quisimos intentar llevarla a la enfermería, pero al sacar un número era para estar al menos 2 horas esperando nuestro turno, y su mano no aguantaría más de 10 minutos sin curaciones.

    Nick se colocó sus lentes para mejor visión, pues los mil cristales microscópicos seguían enterrados en la mano de Berni.
    Tomó unas pinzas y comenzó a sacarlos con mucha paciencia uno por uno.

    -¿Qué te pasó exactamente? ¿Aplastaste un vaso o algo así?
    -No, no, más pequeño, y más delicado
    -Cuéntanos, Berni, qué fue lo que ‘aplastaste’ –dije en un tono irónico
    -Luego, te digo, ¿sí? No estoy en condiciones de decirlo, o recordarlo, aún –musitó entre dientes, tierna y suavemente
    -Significa que quiere que la dejemos sola. ¿Vamos Joe? Mi habitación no es tan pequeña como para que no quepan dos personas y los dejemos tranquilos
    -¿Dónde está Kev? ¡Au! –dijo Berni
    -Donde mamá, papá y Frankie –aclaró Joe parándose- bien, los veo luego
    -Me llevaré estas cosas, las necesitaré –dije tomando lo que necesitaba para las heridas de Joe -¡Adiós! –fue la última palabra que escucharon Nick y Berni de mí

    Narra: Berni
    Una sensación de entumecimiento y pesadez se extendía por mi brazo y, aunque aliviaba el dolor, me recordaba la enorme herida que me había hecho, así que me dediqué a mirar el rostro de Nick con gran atención para distraerme de lo que hacían sus manos. Sus hermosos cabellos rizados destellaban como el oro bajo la potente luz cuando se inclinó sobre mi brazo. Sentía ligeros pinchazos de malestar en mi mano, pero estaba decidida a no dejarme dominar por mis remilgos habituales. Ahora no me dolía, sólo tenía una suave sensación de tirantez que procuré ignorar. No había motivo para sentirme enferma como si fuera un bebé.
    -Bien, ¿me dirás qué fue lo que te pasó?
    -Oh sí, eso –hice un gesto de malestar cuando Nick me hizo algo en el brazo que dolió- es algo difícil de explicar, no entenderías
    -Creo que sí lo puedo entender
    -El día del desembarque en Tampa, encontré una pequeña caja azul con broche dorado sobre mi cama. Dentro de ella había un prendedor de rosa con plata y cristales... –me interrumpió
    -Oh, eso es lo que tienes enterrado
    -Espera un poco, no he terminado. Era Martín quien me lo regaló. Y luego de eso me invitó a salir al restaurant, fue donde me encontré contigo. Y ahora... al moverse el barco traté de salvarlo, me lo saqué y lo sostuve en mi mano, pero con el brusco movimiento hacia el otro lado lo aplasté y... no resistió –dije bajando mi cabeza, mirando cómo Nick sacaba los cristales
    -Ah, entonces fue él quien te lo dio –dijo bajando su cabeza- Es bastante fácil de entender, ¿por qué dices que es difícil?
    -No es difícil explicarlo literalmente, me refiero... es difícil para mí explicarlo, me-me duele recordarlo
    -Es difícil...

    Su calma y aspecto relajado extrañaban aún más si cabe en comparación directa con la reacción de los demás. No logré descubrir ni una pizca de repulsión en su rostro. Trabajaba con movimientos rápidos y seguros. El único sonido aparte de nuestras respiraciones era el tenue tic, tic de las esquirlas de cristal al caer una tras otra sobre el suelo.

    -¿Sería adecuado este momento como para decirte algo importante?
    -¿Algo cómo qué? –inquirí
    -Algo... importante
    -¿Lloraré o me dará rabia? –pregunté divertida
    -No lo sé, eso me gustaría averiguar
    -¿Y tú piensas que es este el momento?
    -No lo sé
    -Pues arriésgate –dije guiñando el ojo

    Fijé mi vista en las guitarras que ellos habían traído, odio ser tan distraída. Comencé a recorrer toda la habitación con mis ojos, esperando la respuesta de Nick, cuando me percaté que los trocitos de cristales no seguían cayendo, al no escucharlos. Miré mi mano, pero los cristales seguían ahí. Nick estaba totalmente paralizado, estaba blanco. Su mirada estaba fijada en un punto el cual no logré identificar, sus manos estaban tan quietas como un anciano y fuerte árbol, clavado en el suelo. Genial, ya le di asco.

    -¿Nick?
    No respondió.
    -Si te da mucho asco... puedo hacerlo yo si quieres
    Siguió sin responder.
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 21: momento histórico
    10:10
    CAPÍTULO 21: momento histórico
    Narra: Valeria

    Casi por magia apareció Kevin en la entrada esperándonos, nos recibía con una enorme sonrisa, y con dulces palabras nos indicó y guió hacia donde estaban los chicos esperándonos. Ya habían reservado la pista y ya se encontraban allí esperándonos para comenzar, sólo faltaba que nosotras cambiásemos nuestros zapatos.

    -Hola, chicos. ¿Nos esperaban? -dije en confianza absoluta
    -Hey Berni, lindo prendedor –dijo Joe, apuntándolo- ¿Es un obsequio de navidad o algo así? –dijo Joe codeándola
    -Es de alguien a quien le tomé cariño hace muy poco –Joe me observó de reojo pidiendo que le aclarara la situación, y yo sólo me encogí de hombros como respuesta
    -Partes tú –dijo Nick entregándome por sorpresa una pesada bola de bolos
    -Haré... haré mi intento –dije acercándome

    Sentí la presión de 8 ojos clavados en mi espalda, ¿había olvidado aún cómo se jugaba? No había venido a esto desde hace uno o dos años. Debo reconocer que era bastante buena, pero ¿lo seguiré siendo? y de todos modos, ¿qué importancia tiene? son mis amigos, me dan confianza, y si me sale mal y se ríen es algo bastante normal, ¡hasta yo haría lo mismo! Así que sin preocupación, sin problemas.

    -¿Podrías apresurarte un poco? –dijo Berni sosteniendo su cabeza con su mano
    -Lo siento, aquí va mi intento –y una perfecta chuza salió de la nada dejando a todos blancos
    -¿No me dijiste que eras mala? –inquirió Berni con la boca abierta, incrédula
    -Antes era bastante buena, pero no había jugado hace mucho y no sabía que esto seguía en mi lista de cualidades
    -¡Mi turno! –anunció Kevin parándose de su silla
    -Por mientras iré a ordenar unas bebidas –dijo Nick buscando su billetera en su bolsillo trasero
    -Yo quiero unas papas –dijo Joe colocando sus pies en la silla paralela a la suya

    Ya había pasado media hora de juego, y en cada turno cambiaba la tabla de posiciones. Casi todos nos llevábamos por pocos puntos, y el nerviosismo y desesperación se profundizaba en cada uno de los jugadores. Kevin iba en el primer lugar, Joe en el segundo, yo como tercera, pisándome los talones iba Nick y Berni como última. Nunca había jugado un partido tan peleado.

    -Berni, tranquila, sólo es un juego –murmuró Nick tranquilo en voz baja
    -Es tu primera vez, vas muy bien. Lo que importa es divertirse, y eso es lo que estamos haciendo –añadí para animarla, al ver su desanimada cara
    -¡Valerie, es tu turno! –vociferó Joe
    -¿Valerie? –preguntó Berni
    -Que conste, sólo él me puede decir así –di media vuelta, pero me encontré con Nick en el camino
    -Si haces chuza ahora pasa a Joe y me dejas pasarlo luego –musitó Nick
    -Dame suerte –tomé mi bola y me encaminé hacia la pista
    -¡Oye, no se valen las alianzas!

    Miré el primer pino y estuve 10 segundos concentrando toda mi fuerza hacia él. Retrocedí mi brazo con la bola y la lancé con toda la fuerza que tenía a mi disposición. Fruncí mi boca y entrecerré los ojos, esperando a que la bola le diera a los pinos.

    -¡Ha, ha! Sigo segundo en la tabla de posiciones
    -Te apuesto que en el siguiente turno vuelvo a pasarte

    Volví a tirar en la pista sin esfuerzos, pues ahora no tenía chance de pasar al anhelado segundo lugar.
    Caminé hacia las mesas mirando a Joe de reojo, celosa de su éxito.

    -Oh, ven acá. Sabes que estaba bromeando, y aún tienes chance de ganarme –Joe tomó de mi muñeca y me sentó a su lado, rodeándome con su brazo. Sonreí, lo rodeé con mis brazos e intenté asfixiarlo haciendo toda la fuerza que pude con mis brazos- ¿eso es todo lo que puedes? no querrías ni ver cómo te asfixio yo con mi fuerza
    -No, no, no, ¡me matarás! –intenté escaparme de sus garras, pero simplemente soy demasiado lenta para él
    -Ven acá, no puedes huir de mis brazos –dijo Joe, tratándome como si fuera su novia, cosa que no soy. Hice una mueca muy a escondidas, pero la única que logró notarla fue Berni

    Berni me observó de reojo, posiblemente pensando en lo mismo que yo

    -¡Ya para! Te he dicho mil veces que no me gusta Joe–contesté en español, un idioma que ningún Jonas maneja como para entenderlo –Kevin, es tú turno
    -Ya viene Kevin a mandar todas nuestras expectativas de llegar al primer lugar a la basura –dijo Nick tomando un sorbo de su bebida

    Tomó una bola y sin relajarse dos segundos antes la lanzó sin preocupación hacia los pinos. La bola iba rectamente a hacer chuza. Me paré sin darme cuenta por lo impresionada que estaba, y los demás me siguieron. El tiempo se atrasó un 70%, iba todo en cámara lenta mientras veíamos la histórica sexta chuza seguida. No faltaba más de un metro y radicalmente la bola se dirigió al lado izquierdo.

    Parecía como si el mundo hubiese ganado gravedad dentro del espacio y se estuviese cayendo hacia la nada. Todos los que estábamos allí nos comenzábamos a caer y resbalar al lado izquierdo, en un manto de gritos y miradas desesperadas. El barco se inclinó exageradamente hacia un lado como si una ola enorme lo hubiese dado vuelta.
    Tropecé al lado izquierdo de la mesa, y antes de que los vasos de vidrio, bebidas, papas y hamburguesas cayeran sobre mí, Joe tomó de mi brazo y me salvó de una situación verdaderamente fatal.
    Durante esos últimos segundos horribles y llenos de pánico, hundí mi cara en su hombro, él me rodeó con su brazo sobre mi cintura y sostuvo mi cabeza con su mano libre.

    Cuando pensé que todo había pasado, se movió bruscamente hacia el lado contrario, pero esta vez no duró más de dos segundos.
    Por fin el barco se había tranquilizado.

    -Pasó, pasó. Todo está bien –trataba de tranquilizarme Joe
    -¡Qué fue eso! –vociferé con desesperación
    -¿Están todos bien? –preguntó Kevin, saliendo bajo de una silla
    -¡Kevin, tu frente! –grité horrorizada al ver una gota de sangre recorriendo su frente
    -Qué, ¿esto? Oh, no es nada, tendrá que pasar y ya
    -A mí no me ha pasado nada, estoy ileso –dijo Nick parándose mareado
    -A mí tampoco, supongo
    -¿Berni? –Me escapé de los brazos de Joe y me dirigí hacia donde ella estaba sentada en el suelo- ¡tu mano!
    -El prendedor –alzó su mano y me mostró los mil pedazos de vidrio incrustados en su mano- intenté salvarlo, pero yo misma lo destrocé
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 20: al fin
    10:07
    CAPÍTULO 20: al fin
    Narra: Berni

    -¿Sabes, Berni? Es bastante extraño, ¿no deberías estar feliz?
    -¿Feliz? ¿Feliz por qué?
    -Tu mayor peso era estar con él por lo de Nick y vos sabes
    -¿Vos? Esto es en serio
    -Vos sabes que me encanta hablar como argentina, tengo amigas argentinas
    -¡Al punto!
    -¡Malhumorada! –Dijo sentándose- Y ahora estás tan afligida por no encontrarlo
    -¿Y por qué no debería de estarlo? Es mi novio, ¿no?
    -Yo no lo veo como un novio por dos razones bastante lógicas: uno, tú no lo amaste, no lo amas y nunca lo amarás, y dos, ¿qué clase de novio evita a su novia por días?
    -¿Podemos cambiar de tema? Esto me está frustrando
    -Me hiciste venir a los jaquzzis a ‘relajarme’, así que sólo cierra los ojos, ponte cómoda y piensa en tu lugar feliz –dijo Valeria siguiendo sus propias instrucciones
    -Mi lugar feliz, claro, es exactamente lo que necesito -¡Já! como si realmente fuera a relajarme

    Tiene toda la razón, mi lugar feliz me relajó totalmente. Rodeada de gente que amo (especialmente Nick), con música de ambiente, sin gente que me atormente. Así es mi lugar feliz, en paz y tranquilidad y...

    -Estás hablando lo que piensas, ¿sabes?
    -¿Ah? –dije abriendo mis ojos bruscamente
    -¡Chicas! Tengo buenas noticias –dijo Kevin acercándose a nosotras
    -Adiós lugar feliz –dijo Valeria abriendo sus ojos. Bajo el agua intenté hacerle una pequeña patada, pero mi pie demoró segundos en llegar al suyo y no funcionó.
    -¿Qué, Kev? –dije
    -Estuve hablando un poco con Danielle y este martes abordará el crucero –dijo Kevin entrando al mismo jacuzzi que nosotras
    -Dirás... ¿mañana? –dije
    -¡Eso es excelente! –dijo Valeria sonriendo
    -¿Irán a recibirla conmigo?
    -¡Por qué no!
    -Bueno, mis dedos están como pasas así que me iré –dijo Valeria poniendo un pie fuera del jacuzzi
    -¿Me dejarás?
    -¡Chicas! Tengo una idea. ¿Qué tal si vamos todos juntos a los bolos?
    Valeria continuó pensando y luego de unos segundos contestó
    -Avísale a los chicos. En el pasillo en media hora –tomó de su toalla y se fue

    ***

    Narra: Valeria
    Abrí la puerta de mi baño, vistiendo sólo una toalla enroscada sobre mi cuerpo y un turbante envolviendo mi cabello.
    El vapor fluyó en forma de niebla sobre la habitación, yo sobresalía desde el humo blanco y sólo parecía que hubiese salido de una sauna.

    -Aunque hayan 35° grados de calor tu siempre te ducharás con agua hirviendo –dijo Berni dando lentos pasos hacia el espejo
    -¿Y tú no?
    -No, con agua tibia

    Creí haber escuchado que seguía hablando, pero yo caminaba hacia mi clóset a buscar algo lindo y cómodo para esta tarde, asintiendo por cada cosa que me seguía diciendo.

    -¿Tú ya estás lista? –pregunté mientras intentaba hacer combinaciones con mi ropa, extendiéndola sobre mi cama y simulando que yo la usaba
    -¡De eso te estaba hablando! ¿Qué no me escuchaste?

    Mi silencio inundó la habitación.

    -Te decía que casi, sólo me faltan los detalles
    -¿Piensas que esta polera es demasiado elegante para una salida de bolos o pasa desapercibida?

    Suspiró.

    -Pareciera que quisieses llamar la atención de alguien –miró hacia mí y luego volvió a sí misma- o como si quisieras quedar como una loca ‘cuica’ entre todos los pares
    -Lo tomaré como un sí

    Escogí algo bastante simple pero atractivo, siguiendo los consejos que Berni me había dado. Esto es lo que usé:
    http://www.polyvore.com/cgi/set?id=15254732 Es así como yo me visto cotidianamente, siempre prefiero los jeans y zapatillas, pero me encanta combinarlo con collares, aros cortos y flores en mi cabello. No quería impresionar a nadie, pues no lo necesitaba, pero soy mujer, no me gusta que la gente me vea desarreglada [...] Eso no quiere decir que sea anti-natural, pues el maquillaje no es algo que necesito con exceso en mi vida, prácticamente no uso casi nunca, me arruina la cara.

    Naturalmente me comencé a vestir en la habitación, simulando que Berni no estaba ahí, pero ese no es un problema para mí, me bañaba con ella cuando yo era pequeña. Me preocuparía más si me estuviese vistiendo en la misma habitación que un hombre, pues eso no sería bastante correcto que digamos, siendo las mil y una interpretaciones sexuales que le podríamos dar a esta escena tan incómoda.

    Usar tacos para ir a los bolos con tus amigos no es la mejor decisión a tomar, a menos de que vayas de adorno y prefieras simplemente no jugar, y por más que los intentara llevar sería absoluta y totalmente absurdo, ya que para jugar se debe hacer un cambio de tus lindos y regalones zapatos por unos ridículos e incómodos zapatos para bolos.

    -¿Ahora sí estás lista? –pregunté agregándome los últimos detalles
    -Me falta sólo una cosa

    Me detuve observándola, acercándome cada vez más hacía ella. Sacó una pequeña caja azul con un broche dorado, y con una expresión de nostalgia abrió con mucha delicadeza su presente. De él sacó un brillante prendedor de rosa con plata y cristales. Lo tomó con dos dedos y luego se lo enseño a sí misma con los tres restantes. Lo observó con ternura durante unos segundos, mientras esbozaba una sonrisa.
    Lo dio vuelta con sus dedos y abrió el gancho que lo sostenía. Lo entrelazó en su polera y lo cerró. Lo observó durante unos instantes y suavemente levantó su mano para acariciarlo. Berni estaba exactamente vestida así: http://www.polyvore.com/cgi/set?id=15255535

    -Nunca había visto ese prendedor, ¿desde cuándo lo tienes?

    Miró hacia el balcón y se dirigió hacia él expresándolo como una decisión.
    -Me lo dio Martín el día de desembarque en Tampa –sonrió- Creo que al fin caí verdaderamente enamorada de él
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 19: carcajadas
    10:02
    CAPÍTULO 19: carcajadas
    Día 6

    Narra: Valeria
    Y los olores se esparcían por toda la habitación. Desagradable, ¿no? Mil olores distintos juntos bajo tus narices, pero al mismo tiempo una sensación de hambre inmensa y de tentaciones sobre las cosas que no puedes comer. Lo detesto.

    -¿¡Qué mezcla es esa!? –dije viendo el plato de Berni
    -Me tenté, pero me lo voy a comer todo
    -Seguro –dije quedándome en la vocal ‘u’ con un tono irónico
    -¿Qué vamos a hacer esta tarde? –dijo mientras nos sentábamos en una mesa
    -Algo relajado, por favor. Ya con esto de las bajadas me estoy cansando en mis vacaciones ‘de relajación’ –dije haciendo comillas con los dedos
    -¿Vamos al spa?
    -No, no, otro día, cuando tenga más dinero
    -¿Por qué?
    -¡Já! Porque ir al spa cuesta dinero, del que mis papás no me dan mucho
    -Bueno, probemos algo más económico entonces, ¿jaquzzis?
    -No me hables con la boca llena, y sí
    Pausa.
    -¿Vas a ir al teatro con Joe esta noche?
    -Ajam, de aquí hasta el último día del crucero, no es necesario preguntar
    -Uy, estás de buen humor hoy
    -Sin comentarios

    Berni suspiró y añadió:
    -Cada vez me gusta más Nick y no puedo encontrar a Martín
    -Algún día tendrá que aparecer, es más de un mes de viaje
    -¿Y si se sigue escondiendo?
    -No será por mucho
    -¿Y si se esconde porque ya sabe la verdad?
    -¿La verdad?
    -¡De que lo uso!
    -Casi no las reconocí por el español –dijo Kevin sentándose con nosotras

    Se notó el gran susto que Berni se llevó, saltando, gritando discretamente y poniendo sus manos sobre su cara. Yo sólo puse mi mano sobre mi pecho, suspirando.

    -¡Me asustaste! –dijo Berni
    -De eso no me cabe duda –dijo Kevin riendo- la pregunta es, ¿por qué?
    -Hablábamos de... cosas y Martín... –dejé de hablar cuando me pateó la pierna- ¡Cuál es tu problema!
    -Pensé que eras otra persona. Punto
    -Bueno –dijo en tono irónico- ¿qué harán en la tarde?
    -Iremos a los jaquzzis, ¿vas con nosotras?
    -No puedo, llevaré a Frankie a las computadoras

    No pudimos evitar mirarnos con ojos de plato.

    -¿Al ciber?
    -¿Estás loco?
    -¿Qué? ¿Por qué?
    -Con lo que pagas por entrar puedes viajar por 10 cruceros y más –dije exagerando un poco las cosas
    -Ni con mi mesada de dos años podría pagar 5 minutos –dijo Berni siguiéndome

    Kevin sólo nos observó por unos segundos

    -Oh, claro, estamos frente a la familia con más dinero de América
    -Podría invitarnos a 3 cruceros más y él feliz
    -Chicas, comieron demasiado azúcar, ¿no quieren que les traiga un vaso de agua?
    -No, gracias –dije riendo- estamos bien
    -¿Viste a Martín?
    -Ahora me está evitando –dijo frustrada
    -Le digo que tiene más de un mes para encontrarlo, pero sigue así de mal
    -Quizás es momento de intervenir, sólo que no se dan las ocasiones
    -Sigo aquí –dijo con tonos bajos
    -Sólo tranquilízate –dijo Valeria poniendo su mano sobre mi brazo
    -Bueno, las veré luego –dijo Kevin parándose- Si pasa algo con Martín me avisas –dijo y se fue-
    -Ahora somos nosotras dos –dijo bajito
    -¡Baño! –dije y salí corriendo

    Narra: Berni
    Ahora sólo somos nosotros dos, conciencia. Tu y yo, solos y tranquilos. Creo que serás mi compañía por largo tiempo.
    ¡Oscuridad! Esta es la segunda vez que me pasa esto. Sentí sus manos sobre mis ojos, pero esta vez tenía menos pistas de quien era. Quizás era Valeria, o Kevin, ¡aparece!
    Sí, sí, ¡sí! Tenía que ser tonta para no darme cuenta. ¡Al fin!

    -¡Martín! –dije cuando intentaba zafarme dándome la vuelta
    -¿Quién? ¡Ah, tu novio! –dijo Nick

    ¡Dios! Esta es la segunda vez que me pasa esto, sólo que al revés. La otra vez dije que era Nick y era Martín. ¿Me seguirán haciendo escoger? ¡Dios, no me presiones!

    -Ah, sí, mi novio –dije apagada- el desaparecido
    -No me digas que aún no lo encuentras –dijo sentándose a mi lado
    -¿Y ahora todo el mundo lo sabe?
    -¿Sabe qué?
    -¡Que me evita! Esto es frustrante, ¿podemos hablar de un tema feliz?
    -Las empanadas estaban bastante ricas, ¿las probaste hoy?

    Yo sólo reí a carcajadas. Dios, ¡es tan vergonzoso! Al estar con él no puedo parar de reír por cualquier cosa, y sobre todo no puedo evitar ruborizarme.

    -¿De qué te ríes? -dijo entre riendo

    Y yo no podía parar.
    -¿De qué se ríe? –dijo Valeria mientras se sentaba a mi otro lado
    -Eso trataba de averiguar

    Me estaba avergonzando tanto que de alguna forma me obligué a parar. Esto es humillante.
    -¿No te has dado cuenta lo pegajosa que es su risa?
    -Sí, lo tenía bastante claro
    -Bueno, por mí me iré a descansar; los dejaré juntos
    -¡No! Iré contigo
    -Dios... ¡Adiós, Nick! Nos vemos luego –dijo Valeria caminando bastante rápido
    Vuelve al inicio :)
    CAPITULO 18: tradición
    9:59
    CAPITULO 18: tradición

    Narra: Joe
    No debía tener prisa, pues su habitación está en el mismo pasillo que la mía. Toqué la puerta de Valerie justo a tiempo, y esperé unos segundos a que abriera.

    -Lo siento, no estoy lista, pero si quieres puedes pasar

    Entré sin decir palabra.

    -Y, ¿cómo está tu familia? –dijo mientras cepillaba su pelo
    -Está bien, ¿la tuya?
    -Está bien también. ¿Me haces un favor? ¿Prenderías la televisión? Quiero ver la temperatura de mañana
    -Bien –pausa- ¿Qué hiciste en Tallahassee?
    -Uhm, solo fui a algunos puntos turísticos, lo típico. ¿Tú no?
    -Sólo algunos

    Me paré y comencé a dar vueltas en la habitación. En su velador había un portarretratos. Me acerqué para verlo con más detalle.

    -¿Es tu novio? –dije enseñándole el portarretratos
    -Lo es, todavía
    -Tiene cara de pocos amigos –dije deteniéndome en la foto- ¿todavía?
    -No estoy segura de querer seguir con él
    -Pues se ve bastante serio
    -Pareciera, pero no lo es. Aún así no tengo el valor de cortarlo
    -¿Y por qué quieres cortarlo?
    Me observó durante dos segundos.
    -Digamos que... no me respetó como debía –miró hacia abajo- estoy lista, ¿vamos?
    -Okey, vamos

    ***

    La función había concluido con un manto de aplausos y sonrisas de personas satisfechas.
    Luego, un pequeño rato juntos a la orilla de la piscina no le hacía mal a nadie.

    -No he visto a Kevin en todo el día, ¿sabes lo que ha estado haciendo?
    -La verdad es que no tengo idea, ¿y Berni?
    -¡Tampoco sé! Es como si se estuvieran escondiendo de nosotros
    -No lo creo
    -Yo tampoco, lo digo por decir, casi como una broma –y sonrió
    Silencio de unos segundos.
    -¿Quieres salir mañana luego del show de la noche?
    -Quieres decir... ¿como una cita?
    -Dejémoslo sólo como una cita de amigos que se quieren conocer mejor
    -De acuerdo –sonrió- ¿Vamos?
    -Vamos

    No hay mucho que decir, estamos en el mismo piso y pasillo.
    La dejé en su puerta, eso es importante de decir.

    -Ya estamos aquí, así que... nos veremos mañana a las diez p.m., ¿no?
    -Mañana a las diez –sonrió mientras abría su puerta- ¡Adiós! –dijo y besó tiernamente mi mejilla

    Narra: Valeria
    Entré y cerré la puerta tras mi espalda. Encendí la luz y vi a Berni recostada en su cama, con pijama y tapada con sus sábanas.

    -¿Aún no te duermes? –pregunté
    -No puedo
    -¿Qué estuviste haciendo todo el día? –le pregunté sentándome a su lado
    -Estuve con Nick y Kevin –tragó saliva- busqué a Martín, pero no lo encontré... otra vez
    -Yo me encontré con Martín
    -¿¡Qué!? –dijo sentándose bruscamente
    -No hablamos mucho, sólo unos minutos
    -¿Le dijiste que lo estoy buscando?
    -Sí, sí le dije
    -¡Qué te dijo! –dijo hablando cada vez más rápido y alto
    Respiré hondo y hablé.
    -Nada, no respondió. Cambió de tema
    -¿Te dijo algo?
    -Me preguntó bastante sobre ti, sobre cómo estabas. Me dijo lo mucho que te amaba y que lo sentía
    -¿Siente qué?
    -No lo sé, no me quiso decir
    -¡Rayos! Esto me está volviendo loca –dijo mientras se paraba y caminaba hacia el balcón
    -No lo sé, prefiero no entrometerme. Hice lo que pude –dije mientras me paraba a buscar mi pijama
    -Es como si me estuviera evitando o algo... ¿cómo es posible que se encuentre y hable contigo mientras que con su novia ni siquiera lo ve a lo lejos? –dijo sentándose en su cama otra vez
    -Si te evita es por algo –dije mientras comenzaba a ponerme el pijama
    -Quiero saber ese algo
    -¿Me esperas aquí? Me lavaré los dientes
    -¿Tengo opción?

    En dos minutos salí del baño. Miré y encontré a Berni exactamente como la dejé, sin moverse ni un centímetro.

    -Estoy lista –dije mientras me sentaba otra vez a su lado
    -Me contaron que estuviste con Joe esta noche
    -¿Quien te...? –Pausa- ¿Nick?
    -Exacto
    -Sólo fuimos al show en el teatro
    -¿Otra vez? Ya parecen citas
    -No, no, sólo somos amigos, sólo que ahora se volverá tradición ir todas las noches al teatro
    -Dime la verdad, tú sabes que no me puedes mentir –la interrumpí
    -¿Que si me gusta? No, no me gusta
    -Pues pareciera
    -No es así, o no es eso lo que quiero
    -¿No es eso lo que quieres? Quieres decir... ¿Te obligas a ti misma a no amarlo siendo que es así?
    -¿Qué? No, no, yo no lo amo. O sea sí, pero como amigo, sólo como eso –dije abriendo mi cama para acostarme
    -No dirás lo mismo al fin del crucero
    -Sabes que no quiero tener ningún tipo de relación y es eso lo que voy a hacer
    -Ahora... –dijo y seguido apagué la luz
    -Buenas noches
    -Buenas noches –fue lo último que escuché de ella ese día
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 17: tonterías
    9:58
    CAPÍTULO 17: tonterías

    Día 5
    Narra: Joe

    Desperté esta mañana con lo que simulaba “un terremoto”. Pensarán, ¿cómo es posible que se produzca un terremoto en pleno océano? Es exactamente lo mismo que pensé, hasta que desperté.

    -Despierta, dormilón. No es hora de descansar
    -¿Nick? ¿Qué hora es?
    -Las 7:20. Ahora, levántate rápido
    -¡Por qué tan temprano!
    -Joe, nos bajamos en Tallahassee

    Me sonaba ese nombre, quizás hayamos ido para una gira o algo.
    A veces es tan difícil ser una persona normal.

    -Está lleno de fans allá afuera
    -¡Te dije que debería venir Big Rob!
    -Chicos, chicos. Tranquilícense. Pase lo que pase sólo hay que seguir caminando y no dejar que perjudiquen nuestra bajada -dije

    ...

    -¿Y funcionó tu plan? –me dijo Valeria bajando el mentón diagonalmente
    -Uhm, no –dije riendo
    -¿Y qué hiciste?
    -Nos ayudó la policía. Lo sé, humillante –dije mientras reíamos juntos
    -¿Es muy difícil ser famoso?
    -No sabes cuanto

    Hubo un corto silencio de segundos.
    -¿Qué show hay esta noche? –preguntó con su cara irradiada
    -Magia, ¿quieres ir?
    -No me lo perdería –sonrió, dejando mostrar su perfecta dentadura

    De un segundo a otro, Valeria giró su cabeza deteniendo su mirada en un grupo de personas. La mayor, agitó su mano para saludarla y luego se acercó a ella dirigiéndole algunas palabras.

    -Vamos a la piscina, ¿nos acompañas?
    -¿Me acompañas? –dijo dirigiéndose a mi
    -Claro –dije sonriendo

    Y al momento, el grupo se fue.

    -¿Quién era? –dije acercándome un poco más a ella
    -Mi mamá –dijo tragando saliva
    -¿Nos vemos en 15 minutos aquí?
    -¿Para qué? –dijo arrugando su frente
    -Para... ¿ir a la piscina?
    -Bien pensado, no tengo mi traje de baño aquí –dijo riendo y golpeando su frente con la palma de su mano. Al mismo tiempo se levantó y corrió hacia las escaleras.
    -¡Gracias por esperarme, a pesar de que estamos en el mismo pasillo! –grité como un tonto

    ***


    -Dije 15 minutos, no media hora –dije mientras la veía correr hacia mí
    -Lo siento, me topé con alguien en el camino

    Extendí mi mano con mi palma abierta.

    -Que, ¿quieres que te pare? –dijo divertida
    -Me has dejado sentado en la silla casi media hora, no tengo la fuerza
    -Bueno, si es lo que quieres –y de un tirón fuerte y rápido me levantó casi dejándome en el suelo
    -Suave, Valerie, suave
    -¿Valerie? uhm... nunca me habían llamado así –dijo mientras se quedaba pensando
    -Lo siento si te molestó, si quieres de otra forma yo... –me interrumpió
    -No, no, está bien. Suena lindo –dijo sonriendo-. ¿Vamos a la piscina o qué?

    Volvió a tirar de mi brazo pero esta vez en dirección a las piscinas, donde pasaríamos el resto de la tarde.

    -Lo siento, Joe, debo irme. Ya casi son las 6
    -Te paso a buscar a tu habitación a las 9:45, ¿sí?
    -Te estaré esperando, ¡adiós!

    Y ahora, ¿quién estará conmigo? Así es, me he quedado solito. Supongo que iré a buscar a uno de mis hermanos, quizás pase tiempo con mis padres o con mi hermanito Frankie.
    O tal vez puedo continuar con la canción. Sí, eso haré; buena idea, Joe.

    ***

    Aparecía de un lugar a otro, era bastante extraño. Las imágenes y personas eran desconocidas para mí, era... raro.
    Pues no era realidad, era solo un sueño, un raro, profundo y sobretodo, aburrido sueño.
    ¡Quiero despertar! ¿Nadie tiene la amabilidad de...?

    -¡Que te pasó! Estuviste durmiendo toda la tarde –abrí los ojos y encontré a mi madre
    -¡Gracias! Necesitaba despertar pero no sabía cómo –dije mientras me sentaba sobre mi cama-. Dios, ¿qué hora es?
    -Nueve y quince, ¿vas a algún lado?
    -Oh, rayos. Tengo media hora para ducharme y cambiarme –dije al mismo tiempo corría hacia mi closet a buscar algo
    -¿Tienes una cita?
    -¡Mamá! –dije volteándome
    -Eres mi hijo, quiero saber lo que te ocurre. Anda, suéltalo
    -No, es sólo de amigos. O eso supongo
    -¿Supones? Más bien deberías aclararte, ó, aclararlo
    -Luego, ¿sí? Debo ducharme primero –dije entrando al baño
    -¡Já! Hombres... –escuché de mi madre aún yo adentro

    ¿Aclararlo? ¡Por favor! No es algo que los hombres hacen. ‘Valerie, sólo quería saber si estamos saliendo como amigos o... algo más’, ¡tonterías! Solo saldremos y si algún día llega a pasar algo pasará, y si no quedaremos sólo como amigos. Eso es lo que voy a hacer.
    Vuelve al inicio :)
    Capítulo 16: parecía un sueño
    9:54
    CAPÍTULO 16: parecía un sueño

    -Oh, no es nada, sólo hablo solo –dijo Nick sospechoso
    -¿Escondes algo?
    -¿Esconder algo? ¿Por qué querría esconderte algo a ti?
    -No lo sé, por eso pregunto –pausa-. ¿Sabes qué? No importa, dejémoslo así

    Frankie entró corriendo cuando llegamos al ‘Kids Club’ con una felicidad que se irradiaba en su cara.

    -¿Me acompañas a registrarlo? –le dijo Nick a Kevin. Hubiera jurado que el mundo se apagó y el único cuerpo celeste que existía era él
    -Sí claro, ¿acompañas a Frankie por mientras? –me dijo Kevin
    -Por supuesto –dije cuando ellos ya iban en marcha

    Luego de unos minutos de silencio, Frankie interrumpió mi minuto de paz.

    -Te gusta, ¿no?
    -¿Qué cosa?
    -Que Nick te gusta, es obvio
    -¿Gustarme? No, no, no. Yo-yo tengo un novio, y no es Nick
    -¿Se puede amar a dos personas a la vez? –y sin darme cuenta, Nick estaba con nosotros
    -¿A quién le gusta dos personas?
    -¿Dos personas? ¿A-a quién le podría gustar dos personas? Eso es... muy inusual. ¿Podríamos cambiar de tema?
    -Uhm, ¡quién quiere patatas fritas! –dijo Kevin cambiando drásticamente el tema

    Caminábamos sin rumbo, hablando y riéndonos de nosotros mismos. El tiempo volaba y nosotros no teníamos la más mínima conciencia. Todo seguía estable, hasta que alguien exclamó ‘¡Muero de hambre!’, y fue cuando luego de una larga conversación sobre el tema, me acompañaron a buscar a mis papás, a hacerles unas cuantas preguntas.

    -Mamá, papá; ¿puedo almorzar con los chicos?
    -Hoy era almuerzo familiar, es algo que planificamos desde ayer. Lo siento pero no
    -Loreto, déjala, va con sus amigos
    -Sergio, es un almuerzo familiar, en familia –dijo recalcando la última frase
    -Tenemos semanas para hacerlo
    -Mamá, te juro que mañana almorzaré con ustedes, lo prometo
    -Déjala ir, ya dio su palabra
    -Mañana, a la 1:30 en el vestíbulo
    -¡Gracias, gracias! Te quiero mucho –dije eufórica. La besé y me fui con los chicos
    -¿Qué te decía? –me preguntó Kevin. Pues claro, yo hablo inglés cuando estoy con ellos, pero con mis papás hablo en español, obviamente
    -Oh, nada importante, sólo hablábamos del tema
    -¿Vamos al ‘Seven Seas’? –dijo Nick
    -¿Al qué?
    -A un restaurant, Berni, a un restaurant
    -¿Ah? ¡Oh! Sí, sí, vamos

    ***

    Caminando nuevamente sin rumbo.

    -¡Oh, miren! ¡Un karaoke!
    -Está abierto. Yo digo que Berni vaya a cantar –dijo Kevin emocionado
    -Oh claro, como si yo cantara tan bien.
    -Tengo la intuición de que cantas bien y lo estás ocultando –dice Nick. Reí y añadí:
    -¿Por qué habría de ocultarlo? Bueno... canto bien –Nick sonrió-, pero se escucha mal –y todos rieron-, ¿ustedes no quieren?
    -No, supongo que no son para mí los karaokes –dijo Nick modesto
    -Quiere decir que al ser famoso sería... un poco injusto
    -¿Y qué harías si alguien común y corriente viniese a cantar y cantase mejor que tú? –dije haciendo un esfuerzo para que no sonara desafiante
    -Uhm, no lo sé, no haría nada –rió- existen distintos tipos de voces. Supongo que el simple hecho de ser famoso no me permite hacer este tipo de cosas tan ordinarias –dijo mientras miraba fijamente el escenario, donde una simple chica cantaba como cualquier chica normal, sólo por diversión.
    -Ya he escuchado eso de otra persona –dije y seguí caminando. Al rato, los demás me siguieron
    -¿Conoces a alguien famoso aparte de nosotros?
    -No, pero de alguien que pudo, puede y podrá serlo, pero no es algo que esté en sus planes
    -¿Lo conozco?
    -No quisieras
    -Chicos, ¿vamos a almorzar? –dijo Kevin salvando la conversación

    ***
    Fijé un punto del cual mi vista no se movía, soy bastante distraída que digamos. Mis ojos no se movían, mi mente estaba en blanco y todo el mundo desapareció de un instante al otro. Procuraba mantenerme quieta, sin emitir ningún sonido, pues es la única manera de concentrarme y por fin lograrlo.

    -¿Berni? ¿Estás todavía viva?
    -¿Qué? ¡Pero Nick! –dije con un tono agresivo
    -¿Hice algo?
    -Supongo que quiere decir que estaba muy concentrada y la interrumpiste
    -¿Cómo sabes eso?
    -Lo vi en su cara –dijo enarcando una ceja
    -Lo siento, la frustración me invadió; generalmente no soy así de agresiva –dije sonriendo tiernamente como una excusa
    -Dios, qué manera de concentrarse
    -Lo siento, estaba pensando –hubo un silencio mientras todos me observaban calladamente-. Y soy distraída, me cuesta concentrarme en lo que pienso
    -Y pensabas en... –dijo Kevin, señalando con su tono de voz que requería una respuesta
    -Dios, no seas tan entrometido en su vida –dijo Nick riendo-molesto
    -No, Nick, está bien –pausa-. No he visto a Martín en todo el día

    Se miraron y encogieron de hombros.

    -Lo sé, ya estoy paranoica –dije mirando hacia el suelo
    -Es tiempo de irme, lo siento. Debo estar en la cocina en unos minutos –dijo Nick mientras se paraba y hablaba con sus manos juntas- nos veremos mañana, Berni. Te veo en la habitación en la noche, Kevin –dijo mientras agitaba su mano al irse

    Narra: Joe
    -¿Estas lista? –dije mientras extendía mi mano
    -Nunca lo estuve tanto en mi vida –dijo al segundo respondió a mi gesto
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 15: curiosidad
    sábado, 12 de diciembre de 200918:14
    CAPÍTULO 15: curiosidad

    -¡Dios mío! Mi habitación es 5 veces más pequeña que la tuya
    -Tú siempre haces exclamaciones con ‘¡Dios mío!’ u ‘¡Oh mi Dios!’ o cosas así, ¿no?
    -Jaja, lo siento; de alguna forma me acostumbré
    -¿La tuya tiene balcón?
    -¿La mía qué?
    -Tu habitación
    -¡Oh, lo siento! Soy un poco lenta, a veces sólo deben seguirme el paso y ya. Sí, tiene balcón, pero este es el doble de grande y espacioso
    -Me encanta la vista
    -Sí, es hermosa... ¡Oh Dios, mentira que trajiste los instrumentos! –dije con los ojos brillando yendo hacia ellos
    -No vivimos sin ellos
    -Yo había pensado que habían traído, no lo sé, ¿unas 5 guitarras por persona?
    -Yo tengo 5 guitarras –rió-, y además, no traeríamos 5 guitarras cuando a lo más usaríamos 2 o 3
    -¿Cuál de las tres es la tuya?
    -Adivina tú
    -Joe, las guitarras tienen los estuches iguales
    -Por eso adivina –sonrió
    Me acerqué a las tres guitarras, suspiré y con mi mano derecha comencé a apuntar a cada una cantando la canción de mi infancia “Cape nane tene tú”.
    -Es la derecha –dije con una voz de niña
    Joe sólo rió, y luego dijo:
    -¡Equivocada! es la del medio –dijo mientras abría el estuche-, puedes tocar si quieres
    Yo reí mientras la sacaba de su estuche.
    -Lo haría, si supiera tocar
    -Oh claro, estoy acostumbrado a tratar con gente que sabe de música, sin ofender, pero quizás otro día puedo enseñarte a tocar
    -¿Quieres tocarme algo?
    -¿Una canción Jonas o...?
    -Canción Jonas, canción tuya, canción de otros, no me importa
    -Comencé a escribir una canción, cuando la termine te la muestro, pero tardará varios días
    -No importa, esperaré
    -¿Qué tal si vamos a alguna parte en especial?
    -¿Dirías... cómo una cita?
    -En realidad lo decía como amigos, pero si tú quieres tomarlo como una cita yo no tengo problema
    -No, no, sólo preguntaba
    -Qué dices, ¿al patinaje?
    -¿Me creerías si te digo que patino horriblemente mal?
    -No te preocupes, yo te ayudo –rió otra vez, tomó mi mano (de la nada) y me llevó hacia fuera.

    Dios, quiero muchísimo a Joe, pero a veces siento que todos piensan que me gusta, y no es así. Lo quiero como un amigo, así como él me quiere a mí. Lo que menos quiero en este viaje –y ya lo he dicho un montón de veces- es amor. No quiero relaciones, no quiero romanticismo, no quiero estar en pareja, pues luego no me podré despegar para cuando el viaje termine.

    Cuando salimos de la habitación él seguía sujetando mi mano con fuerza, tal pareciera como si no me quisiese soltar.
    -Uhm... Joe
    -¿Sí?
    -¿Me devolverías mi mano?


    Narra: Beerni
    -¿Me-me perdí de algo? –dije tartamudeando
    -Es que... me-me caí, sí, me caí, y Joe me ayudó tomando mi mano, la cual ahora no está tomada con la mía
    -Uhm... te creeré, por ahora –dije mientras avanzaba por el pasillo
    -¿Vas a alguna parte?
    -Busco a Martín, si lo ves dile que lo estoy buscando

    No lo he visto desde la mañana. Fui a su habitación y lo busqué por todo el crucero, pero nada. Pero no importa, tengo todo el día para buscarlo y decirle lo que siento. Desearía no encontrarlo jamás, pero son cosas que debo hacer por consecuencia a mis actos.

    Recorrí todo el vestíbulo, y nada. Decidí subir al piso siguiente, y al siguiente, tampoco aparecía. Esperé un millón de años para que el ascensor bajara, lo subí y cuando las puertas iban cerrando escuché mi nombre.

    -¡Berni! ¡Berni, acá al frente! –gritaba Kevin. Claro, justo cuando se cerraban las puertas.
    Esperé hasta llegar al piso siguiente y bajé nuevamente. Cuando se abrieron las puertas busqué a Kevin pero no estaba. Dios, ahora el subió por las escaleras el piso siguiente.
    Subí por las escaleras para por fin encontrarme con Kevin, y ahí estaba, bajando las escaleras para volver a verme.

    -Te estaba buscando
    -Sí, de eso ya me di cuenta. ¿Por qué me buscabas?
    -No, en realidad no te buscaba, sólo te vi caminando y creí que sería agradable que fueras con nosotros a inscribir a Frankie en un club
    -¿Quiénes son ‘nosotros’?
    -Buena pregunta. Frankie, Nick y yo
    -Oh claro, me servirá como distracción
    -¿Distracción?
    -Sólo vamos

    Distracción, olvidarme de los problemas. Eso es exactamente lo que necesito.

    -Dime, ¿con quién vas a almorzar? –preguntó Kevin
    -Uhm, supongo que tengo almuerzo familiar hoy
    -¿Con Valeria y su familia? –preguntó Nick esta vez
    -No, sólo con la mía
    -Oh, pues te quería invitar a almorzar con nosotros. No lo sé, supongo que sería divertido –dijo Kevin sonriendo
    -¿Habrá chicos de mi edad que jueguen conmigo? –preguntó Frankie, de la mano con Nick
    -Supongo que sí, debería
    -No te preocupes, Frankie, he visto muchos niños de tu edad que estarían encantados de jugar contigo –dije hacia él, mirándolo con ternura
    -¡Hey, miren allá! –dijo Kevin apuntando a lo lejos
    -¿Mirar qué?
    -Muy bien, gané la apuesta –dijo Nick sonriendo
    -¿Apuesta? -concluí
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 14: otro despertar
    miércoles, 9 de diciembre de 200916:29
    CAPÍTULO 14: otro despertar
    Día 4
    Narra: Valeria


    No comprendía qué sonido era ese. Era largo, no se detenía y realmente me fastidiaba. No quería abrir los ojos, no quería dejar que un molesto sonido me hiciera salir del sueño profundo, pero sinceramente es algo que no pude controlar.

    -¡Qué es lo que...! ‘Prepara tu traje de baño, porque vas a perder’. Nick se entretiene enviando mensajes a altas horas de la mañana –dije para mí misma. Ya no es raro para mí hablar sola, es algo muy usual en una persona como yo
    -En realidad son las 11 a.m. –dijo Berni mientras lavaba sus dientes- Nick vino hace un rato
    -¿Nick? ¿Qué quería?
    -No lo sé, qué sabré yo. Sólo dijo que quería verte después de almuerzo
    -Y en el desayuno, y en la tarde, y en la noche... no creo que vaya a estar con otra persona
    -De quién hablas, ¿de él o de ti?
    -¡Ha! De los dos. Pero, ¿sabes? Creo que hoy pasaré más tiempo con los chicos
    -¿De qué chicos hablas?
    Intentaba contestar a todas las preguntas que Berni me hacía mientras me estiraba y salía de la cama.
    -De... los chicos. Tú sabes
    -Si dejaras de hablar mientras bostezas te entendería más
    -Los otros chicos, me refiero, no Jonas
    -¿No Jonas? Entonces hablas de... –interrumpí su acertada deducción
    -Sí, sí. Hablo de los amigos de tu novio. ¿Vas conmigo?
    -Claro –asintió mientras decoraba su pelo con una pequeña flor que contrastaba con el despejado cielo del día de hoy
    -¿Hablaste con Martín ayer?
    -No... No tengo la suficiente valentía
    -¿Irás a cortarlo o...? –malhumorada interrumpió mi cuestionario
    -¡Ya dije que no! –Me detuve a observarla por dos segundos y me volví hacia mi closet- Lo... lo siento. Es todo demasiado difícil. Yo no quiero seguir con Martín, pero al cortar con él no sacaré nada.
    -No todo en la vida es una relación o amor, o por lo menos no todo en el viaje
    -No... No es eso. Tú sabes que no es él quien me gusta
    -Lo sé, es Nick. Pero se supone que estás haciendo esto para sacarle celos.
    “Y no sabes cuánto funciona”, quise decirle, pero no lo haré.
    -Supongo que de aquí hasta el final de las vacaciones no quiero nada de amor
    -Berni, estamos al 4° día y tú te urges por cortar una relación y por empezar otra. Tranquilízate un momento y sólo disfruta y pasa más tiempo con tu familia. Oye, voy a tomar una ducha. Considera lo que te estoy diciendo y deja de preocuparte por cosas que ni siquiera debieron haber empezado. Relájate y sé feliz, ¿vale? –hice una salida dramática cerrando la puerta del baño. No, no, sin portazos ni gritos. Sólo cerré la puerta.
    Un grito de rabia y desesperación desahogado en un cojín se escuchó de Berni desde la ducha. Cómo relajarla, Dios, cómo relajarla.

    Cuando salí de la ducha eran las 11:30. Lo siento, sí, me demoro demasiado duchándome. Pero hay que sumarle que me vestí dentro del baño también, así que calculo 15 minutos para cada cosa.

    Subí las escaleras y en una mesa cerca de la ventana estaba mi familia. En una mesa a unos pocos metros estaban [i]ellos [/i].

    -Mamá, voy a servirme el té. Cuida mi asiento –y salí volando hacia el buffet.
    -Oh, ¡hola Nick! Me dijeron que estuviste en la habitación en la mañana –dije mientras llenaba mi taza con agua caliente
    -Estabas durmiendo cuando llegué. Anoche no nos fuimos tan tarde –solté una dulce y pequeña carcajada
    -Lo siento, acostumbro a dormir demasiado. ¿Me necesitabas decir algo? –ahora cargaba el agua con una bolsa de té. Soltó una carcajada
    -No, no. Lo usé como excusa para ver a... –miró hacia el suelo
    -No tienes idea de nada –dije mientras lo abrazaba
    -¿Idea de qué?
    -Son cosas que nunca oirás salir de mi boca
    -Me voy a desayunar. Nos vemos luego

    Una hora completa de cosas improductivas. Bueno sí, desayuné, eso es importante, pero no tiene relevancia en esta historia.
    No encontré a los chicos por ninguna parte. Quizás debo hacer un pequeño cambio de planes; quizás por fin voy a terminar de leer mi libro, el cual Kevin no me dejó terminar de leer.

    -¿Vas a alguna parte? –se apareció por mi espalda de la nada, yo sólo grité y salté
    -Iba –dije suspirando
    -¿Me acompañas al teatro?
    -¿Al teatro? Joe, ¿qué vas a hacer en el teatro?
    -Sólo acompáñame al teatro
    -Pero primero déjame guardar otra vez mi libro –dije mientras deslizaba la tarjeta para abrir la puerta de mi habitación

    ¿Al teatro? ¿Qué querría hacer Joe en el teatro? Oh Dios, por favor que no sea alguna de sus ideas locas.

    -Ya estamos aquí. Ahora me puedes decir, ¿qué quieres hacer en el teatro?
    -Me dijeron que todas las noches hacen un show diferente a eso de las 10 p.m., y me preguntaba si querrías venir conmigo
    -¡Claro! Me encantaría. ¿Qué hay esta noche?
    -A eso vine –sonrió-. Hay una ópera –puso una cara de conformidad-. Es la ópera de los esclavos hebreos
    -¿En serio? ¡Genial! Una vez yo can... –me detuve un segundo- quise decir, escuché la ópera
    -Y, ¿es buena?
    -Sí, es hermosa
    -Entonces a las 10 nos vemos en la entrada, ¿sí?
    -Claro, por supuesto
    -¿Vamos?
    -¿Ir a dónde?
    -No lo sé, donde tú quieras
    -Nunca me mostraste tu habitación. Una vez Kevin me dijo que era de las realmente enormes y lujosas
    -Si quieres, no tengo problema –y luego sonrió
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 13: te lo juro
    16:07
    CAPÍTULO 13: te lo juro
    -Te caíste de las escaleras. Te hubieras visto rebotar tanto, ¡se me partía el corazón! –se le partía el corazón. Yo le partía el corazón
    -¿Dónde estoy?
    -En la enfermería. No te preocupes, no tienes nada, sólo unos moretones y rasguños –comencé a tener conciencia de la situación. Recuerdo haber visto su cara preocupada y no entendía lo que sucedía. Segundos, minutos u horas después abrí los ojos y me encontré aquí. Bruscamente levanté mi torso y pude divisar a Valeria, Joe, Kevin, Frankie, mamá y papá en la habitación. Mi cabeza comenzó a doler, me quejé del dolor. Vi mis extremidades. Llenos de parches y moretones. Me reflejé en el espejo que tenía a mi lado izquierdo y me vi un pequeño parche en mi mejilla derecha. Me caí de las escaleras en serio.
    -No, no, cielo. Lo mejor es que te recuestes por un rato –dijo mi madre besando mi frente
    -Una vez me caí de las escaleras de mi casa. Estaba por ir a la escuela, pero ya sabes en qué concluyó –dijo Valeria yendo hacia mí
    -¿Qué hora es?
    -Son exactamente las nueve treinta y... tres, dos, uno –dijo Kevin para sí mismo- nueve treinta y seis
    Sentí un dolor insoportable en mi tobillo derecho, a lo que debí reaccionar:
    -Beerni
    -¿Sí? –sus ojos brillaron
    -¿Podrías moverte un poco hacia la derecha?
    -¡Oh, lo siento! No me di cuenta

    Los minutos restantes que estuve en esa desagradable sala fueron minutos de total desconexión del mundo. Mi mirada estaba centrada en algo más importante. Mis padres, hermanos y Valeria me hablaban y yo sólo asentía con mi cabeza, pero dentro de ese lugar había un ángel que atraía mi atención. Nuestras miradas estuvieron unidas por muchísimo tiempo, para mí parecieron horas. Mostraba algo de interés a lo que me decían, pero simplemente toda mi vida estuvo concentrada en ella durante ese largo período. No podía dejar de observarla. Mis ansias de seguir estando con ella, de seguir conociéndola, de seguir amándola crecían cada vez más. Necesitaba estar con ella, hablar con ella, mirarla, contemplarla, estudiarla.
    En mi vida me juré nunca probar la droga, pero oficialmente ella es mi primera y eterna droga ingerida.
    -Cariño, cariño
    -¿Sí, mamá? –de la nada volví al planeta
    -Es hora de irse. Puedes volver a tu habitación –dijo mientras todo el grupo salía de la habitación, menos Valeria
    -Dijimos que íbamos a hablar, ¿no?
    -¿Tiene que ser ahora?
    -¿O si no cuándo?
    -Tal vez cuando esté bien recuperado
    -Ya estás recuperado, no tienes nada –dijo riendo- vamos, ¿tienes miedo? ¿No era que confiabas en mí?
    -Nunca dije que confiaba en ti –me miró sin hacer ninguna expresión- pero sí... sí confío en ti
    -Bien, entonces vamos y me dices –tomó de mi mano y lentamente me ayudó a levantarme- Dios, no te vas a morir, sólo son rasguños
    -Sólo déjame ser feliz –soltó una carcajada y rápidamente volvió a la normalidad

    Es realmente increíble como una pelea puede hacer de dos personas tan distintas muy amigos. No sé si somos tan distintos o tan iguales, pero es casi un milagro que en el tercer día tenga una amiga cercana.
    -Vamos Nick, dijiste que confiabas en mí
    -No sé qué decirte si ni siquiera me comprendo a mí mismo
    -¿Qué quieres decir con eso?
    -Necesito... tiempo. Vamos, la conocí esta mañana. Es sólo una pequeña conexión
    -Espero que algún día de fruto –sonrió mirando hacia el cielo
    -¿Qué ves?
    -Las estrellas. Están hermosas esta noche
    -Es que el cielo está despejado
    -No me lo esperaba estando en Estados Unidos. En Chile quizás, pero en un país que constantemente contamina el ambiente.
    Hubo un corto silencio incómodo.
    -Está bien, lo siento por eso
    -¿Y qué hay de ti?
    -¿De mí? ¿Qué podría haber de mí? ¿Quieres saber si contamino? Porque si es así no lo hago, soy bastante... –con mucha risa interrumpí su discurso
    -No, me refiero... ¿Te gusta alguien?
    -Sólo como amigo si a eso te refieres
    -¿Nadie nadie?
    -No vine al crucero a buscar el amor, sino amistad. No estoy interesada en tener ningún tipo de relación
    -Estás en una relación, ¿no?
    -Supongo
    -¿Supones?
    -O por lo menos por el momento
    -Aún no entiendo
    -Es... complicado. Desde hace un mes he estado tratando de... superarlo
    -Cortarlo
    -Sí... es difícil
    -¿Mala relación?
    -Si a mala te refieres a infidelidad, lo es
    -Dios santo, qué le hiciste a ese chico para que te hiciera eso
    -Pero me da miedo... supongo que cuando vuelva a casa tendré que hablar con él
    -¿Supones? ¡Debes!
    Un corto silencio, nada incómodo
    -Es increíble como una pelea llegó a hacernos amigos
    -Rectifico, gracias a la pelea somos amigos
    -¡Eso dije!
    -Pero con otras palabras
    -Pero iba al mismo punto
    -¿Segura que no sientes nada por Joe?
    -¿Por Joe? –soltó una carcajada- Jajaja, ¡no! Lo quiero sólo como un amigo, no veo como algún día me llegara a gustar
    -¿Y por Kevin?
    -Nick, tengo 16 años. Kevin es como un hermano mayor, y aún así lo quiero como un amigo
    -Así que es verdad que no quieres nada de amor en el viaje
    -Nada de nada
    -Hagamos una apuesta. Yo apuesto a que sí vas a tener una relación en el crucero
    -Yo apuesto a que no. No es lo que busco
    -Si tú ganas te dejo que maquilles mi cara como tú quieras, pero si yo gano puedo lanzarte a la piscina a las 12 a.m.
    -Acepto, yo sé que ganaré
    -No estés tan segura, estoy segura de que por alguno de mis hermanos caerás
    -Pero con una condición: nada de trampas. Nadie puede saber del trato. No convenzas a nadie de seducirme sólo para ganar, no quiero que juegues con mis sentimientos
    -Lo prometo
    -¿Me lo juras?
    -Te lo juro
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 12: eres la luz
    16:06
    CAPÍTULO 12: eres la luz
    Mi corazón se volvió a tranquilizar. Esa fue la mejor decisión que pude haber tomado.
    Él era Nick, sí, era Nick. Era mi cuento de hadas, todo se estaba realizando. Me tomaba de la mano, me acariciaba, me decía lo hermosa que estaba, lo tanto que me amaba. Entre todos mis sueños me desconecté del mundo. De un segundo a otro no veía la cara de Nick, sino que la cara de Martín diciéndome ‘aquí es’. Miré hacia mí alrededor y fue exactamente como lo describí anteriormente: me desconecté del mundo.
    Four Seasons. Ese era el nombre del restaurant de comida. Era enorme, elegantísimo y estaba repleto de gente adinerada. Había una mesa reservada al lado de la ventana. Era hermosa. Esta era mi sorpresa, era sola mía. Oficialmente otro barrote ha sido agregado.

    Me corrió la silla hacia atrás. Lo miré a los ojos y me di cuenta de que no era él, era solo Martín. Beerni, no es Martín, ¡es Nick! Es la única forma de que todo esto sea un rato agradable y no un peso de encima. ¡Vamos, Beerni! ¡Pon en marcha tu imaginación!

    -Muchísimas gracias, Ni... Martín. No me lo imaginaba –adiós imaginación
    -Tú vales esto y muchísimo más –tomó de mi mano y la acarició suavemente
    -Buenas Noches, hoy voy a tomar de su or... ¿Beerni?
    -¿Nick...? ck-ckelodeon es el programa que quiero ver ahora –dije sonriendo hacia Martín. Esto ya no es un sueño, ¡es una pesadilla!
    -No sabía que venías aquí, ¿quieres que llame a otro mesero?
    -No, no... Estoy bien, gracias
    Nick apuntó con su lápiz hacia Martín, y luego añadió:
    -¿Es tu novio?
    -¿La conoces?
    -Sí, claro. Es sólo una amiga. No sabía que tenías novio, nunca me lo mencionaste
    -Es una larga y muy graciosa historia... ¿por qué no procedemos a ordenar la cena, cielo?
    -Y por mientras me cuentas esa larga y graciosa historia...

    Narra: Nick
    Apenas esta mañana la conocí. Es una persona bastante agradable y no como yo creí que era. Fui demasiado pre juicioso, y fui así también con Valeria. Soy demasiado pre juicioso, es uno de los mil defectos que quiero borrar, pero aún no se cómo.
    Pensé que ella era una chica bastante tímida, introvertida, alguien con quien no se puede entablar una conversación. Cuando hablaba con Valeria ella siempre estaba a su lado. Pensaba la razón por la cual Valeria siempre estaba con ella; conozco el tipo de gente con quien Valeria se relaciona, pero Beerni es algo totalmente contrario a lo que pensé.

    Tomé su orden y me fui hacia la cocina. Cuando escribía sentía que debía tratarla como una desconocida, como si jamás hubiera entablado una conversación con ella. Era bastante incómodo estar en ese lugar, me apestaba, me enfurecía, me hostigaba. Era tan incómodo que corría hacia la cocina cada vez que se me permitía.

    Llegué al hermoso lugar lleno de felicidad, ¡al fin me libré de esos dos!
    Lancé mi bandeja en el mesón con muchísima fuerza y lancé un rugido ensordecedor. Todo el mundo dentro de la cocina se detuvo a observarme, en especial Valeria, que se acercó a mí disimuladamente.

    -¿Mal cliente? –dijo sonriendo con un lado de los labios
    -Sólo uno... –dije mientras me dirigía al mesón a colocar unas bebidas de algún pedido sobre mi bandeja
    -¿Alguien especial o que yo conozca? –dijo apoyándose a mi lado
    -Es Beerni... –una sonrisa inundó su cara- ...con su novio –su cara volvió a ser como antes
    -Oh Dios... –puso su mano sobre su frente y mostró cara de preocupación- ¿y por qué tanta rabia? –le tomó dos segundos darse cuenta- ¿te gusta? –sus ojos se abrieron como platos
    -¿Gustarme Beerni? Estás un poco confundida
    -¡Nick, la conociste esta mañana!
    -¡Está bien, está bien! Pero no le digas...
    -Aún no me cabe en la cabeza que la hayas conocido sólo esta mañana y ya te guste
    -Es que no es tanto como... gustar... es más algo como atraer, tener conexión...
    -¡Nicholas, no te he dado un descanso!
    -Hablamos luego, ¿sí?
    -Me tienes que contar todo
    -Prometo que lo haré
    -Todo
    -Sí, sí. Ya me voy –tomé mi bandeja y obligado seguí con mi rutina

    Lo siento, sí, es verdad... No me la puedo sacar de la cabeza. Cada vez que la oportunidad me lo permitía volteaba a mirarla. Ojalá que no sea amor tan rápido, no me puedo enamorar tan rápido, creo que aún no se podría definir así como amor, es como una conexión rápida y en unos días quizás sea algo más allá de eso.
    La necesito, está en mi mente a cada momento. Aún escucho su voz, su risa contagiosa; aún puedo recordar el dulce aroma que me enloquecía, mi reflejo en sus hermosos ojos, la manera en que me miraba... Pero todo volvió a ser gris, tiene novio, y nunca lo mencionó.

    Es todo. La vi parándose de su mesa sola yendo hacia un lugar donde no estaba yo. Mis ojos se quedaron hipnotizados al verla, la siguieron, y sin darme cuenta estaba dando pasos hacia ella. No, no, no... Debo seguir, concentrarme. Es imposible dejar de observarla, es tan perfecta, tan hermosa... ¡NO! Nicholas, esto no está bien, deja de obsesionarte por ella, tiene novio y no eres tú...

    Tiene novio y no eres tú... Esas palabras rebotaron por mi mente durante un largo rato mientras veía todo negro. El mundo se había apagado o yo ya no pertenecía a él. No sé por cuánto tiempo estuve así, era como si estuviera ciego, el sol se hubiera escondido o simplemente el crucero se había hundido.
    El mundo se abría, el sol volvía a aparecer, la luz quemaba mis ojos. La primera cosa que logré ver luego a abrir los ojos fue a un hermoso ángel, tenía hasta alas, brillaba y sonreía.
    -¿Nick, estás bien?
    -¿Quién es?
    -Soy yo, Beerni
    -¿Qué me pasó?
    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 11: Sorpresa
    16:03
    CAPÍTULO 11: Sorpresa
    Narra: Valeria
    -¿Dónde se supone que se había ido Beerni? Nos debemos ir ahora –dije preocupada. No la vi en todo el recorrido... Pobre, se perdió de toda la diversión -¡Beerni, ahí estás con...! ¿Con?
    -¡Vale! Que gusto verte de nuevo –dijo Nick yendo hacia mí
    -Luego hablaremos de esto –dije a Beerni mientras le guiñaba un ojo y ella sonrió
    -Debo seguir con mi recorrido, hice demorar demasiado a mis padres charlando con ella, así que nos veremos en la cocina –dijo sonriendo
    -Nos veremos en la cocina –me despedí de él dándole un tierno beso en la mejilla- Al parecer en cuestión de minutos mi mejor amiga es capaz de robarme a mi mejor amigo –sonreí y haciendo bailar a mi pelo me di media vuelta hacia la salida.

    ***


    Sabía que tenía dos horas de sobra, nada qué hacer ni con quien estar, así que tomé mi libro y delicadamente subí las escaleras, crucé el pasillo y mi próximo destino era el mirador. Mil años leyendo mí libro, y mil años sin aún terminarlo. Esta es mi oportunidad de al fin hacerlo... O no.
    -Hola, Vale. No te había visto en todo el día –di un salto y las páginas de mi libro se revolvían en el aire
    -Hola, Kevin –dije suspirando y agachándome a recoger lo que había tirado
    -¿Te asusté? –me ayudaba a recoger mis cosas
    -No, Kevin; no me asustaste –decía sarcásticamente
    -Que bien, porque te quería invitar a ir esta tarde a los bolos con los chicos
    -Lo siento, Kevin; no puedo. Tengo que estar en la cocina...
    -¿La coci...? Oh, comprendo
    -Pero por ahora no tengo nada que hacer, ¿vamos por un helado?
    -De acuerdo
    En mi reloj daba las 4 p.m. ¿Qué estará haciendo Beerni en estos minutos?
    -Nunca te lo había preguntado, pero ¿sales con alguien?
    -Sabía que algún día me irían a preguntar eso –reí-. Es algo realmente complicado. La verdad es que sí pero no
    -¿Sí pero no? ¿Cómo es eso?
    -Estoy, sí; pero decidimos... darnos un tiempo durante las vacaciones de verano. Tú sabes, no queremos tener complicaciones, todo sucede en verano
    -¿Amores de verano?
    -Amores de verano –pausa- ¿Y tú? Supe que estás comprometido con Danielle
    -La extraño...
    -¿Cuándo la volverás a ver?
    -No lo sé, supongo que luego del crucero –suspiró
    -Lo siento
    -No hay cuidado
    -El zarpe es en media hora, ¿vamos a la popa?
    -De acuerdo
    -¡Tú siempre estás de acuerdo! –reí
    -Soy una persona bastante flexible –enarcó una ceja
    -¡Vamos! –Tomé de su mano y lo tironeé hacia la salida- ¡No, no, espera! Mi libro –sonreí-

    ***

    Narra: Beerni
    Apoyé mis brazos en la baranda, dejando que el viento acaricie mi pelo y mis mejillas con una suave música. El reloj que goteaba los minutos me recordaba que soy apenas tiempo que se derrama en un espacio. ¿Vendrá? ¿Me dejará plantada?
    Ya llevaba varios minutos tarde...

    -¡Adivina quién soy! –me tapó los ojos; ni idea quién es
    -Hm... ¡Felipe! No... Reconocería su voz en cualquier parte... ¡Joe! No, sus manos siempre están frías... ¡Nick! –dije suspirando e ilusionada. El chico retiró sus manos y yo me di vuelta
    -¿Nick? ¿Quién es Nick? -¡Ups! Mala jugada... Martín estaba celoso
    -Él... es uhm... mi peluche –abrí mis ojos como platos y me quedé quieta pensando... ¡Debo pensar antes en lo que digo!
    -¿Tu peluche? –levantó una ceja y me miró extrañado
    -Vuela, y se llama Nick –sonreí falsamente. El rió y me contestó
    -¡Estás demente! –dijo sonriendo.
    Sonó un extraño sonido –del cual no me puedo acordar del nombre- desde la ‘chimenea’, avisando la partida del crucero.
    -¿Vamos a la proa?
    -¿La proa? Disculpa mi ignorancia
    -La parte de adelante del barco
    -¡Oh! Ya entendí. Okey, vamos.
    Tomó de mi mano y sonrió, yo contesté a su sonrisa. Con suaves y a la vez firmes pasos caminábamos a través de toda la gente. Ellos simplemente sonreían, eran felices y conformes con sus vidas; hacían buen uso de su libertad, mientras yo aún vivo en mi jaula, tratando de escapar y ser libre por fin.

    -Es realmente hermoso –las aves revoloteaban al rededor de la playa, se podía sentir el aroma de la brisa del mar, que rozaba mis pómulos y hacía bailar mi cabello al son de la música del viento. Tomó de mis manos y comenzó a elevarlas, como en la película- me siento como... como Titanic –dije bajando mis brazos y mirándolo a los ojos- Es mucha cursilería por hoy
    -Sí, creo que me dejé llevar un poco –se detuvo unos segundos y me miró a los ojos. Sentía su respiración dándose contra mi cara. Sus ojos cambiaron de órbita y bajaron hasta mis labios. Fue cuando no me pude negar y lo seguí.
    -No hablabas en serio de tu peluche, ¿cierto?
    -No, no lo hacía –sonreí- Oye... gracias por el hermoso –y caro- regalo, pero... –con el dedo índice cubrió mi boca y me silenció-
    -No digas nada, tengo otra sorpresa para ti –ay, no. ¿Otra más? ¿Es que esto nunca termina?- Nos vemos a las 6:30 en la recepción. Arréglate, quiero que estés hermosa. Nos vemos, mi vida –besó rápidamente mis labios y se fue-

    Una sorpresa. Otra más que cargar en mi espalda. Otra de esas sorpresas es como un barrote más en mi jaula. Quiero ser libre, quiero poder expresarme, quiero volver a ser la chica sincera en la cual todas confiaban como era antes.
    Mi mente estaba en cualquier otro lugar menos en el que estaba parada en el mismo momento. Abrí mi closet sin ganas. Lo miré de arriba hacia abajo. Nada. Nada de ganas de seguir viviendo. Desearía dormir y despertar cuando todo haya terminado.
    Nada formal, nada que me resalte ni que me haga ver hermosa, sólo algo que me hiciera invisible, que nadie me reconociera. Algo negro, quizás.

    Bajaba las escaleras del vestíbulo y allí estaba él: su traje lo hacía resaltar notoriamente, lo hacía ver alto, apuesto... El príncipe azul que toda chica desearía. Yo lo tengo, pero no es mío.
    Tomó de mi mano, como si una princesa yo fuera. Miró hacia mis ojos y sin ninguna palabra me guió hacia donde estaba mi sorpresa. Lo miré a los ojos y juré todo el tiempo pensar e imaginar que el que me guiaba los pasos no era Martín, sino Nick.

    Vuelve al inicio :)
    CAPÍTULO 10: obsequio
    lunes, 19 de octubre de 200913:53
    CAPÍTULO 10: obsequio
    Narra: Beerni
    Sola. Estuve todo ese maldito tiempo sola. Pero fue algo que yo quise que sucediera. Se siente bastante mejor pensar en los demás primero que a ti mismo.
    Me paré lentamente y con largos pasos caminé hacia las escaleras para subir a la habitación. Cada escalón se me hacía eterno. Pensé en lo que me había dicho Valeria. ¿Tiene razón? Pues claro que la tiene. ¿Puedo seguir con esto? Esa es la respuesta que estoy buscando...
    Poner a alguien primero que a ti.
    Me paré frente a la puerta de mi habitación. Suspiré y abrí la puerta lentamente, como si fuera una película de terror y dentro estuviera el enemigo. Me asomé y no vi a nadie adentro. Cerré la puerta tras de mí y miré mi reloj. Valeria debería estar aquí, en 10 minutos desembarcaríamos... ¿Dónde está?
    Caminé hacia mi cama. Me senté lentamente y miré hacia la ventana. Me molesté un poco, me di cuenta de que me había sentado sobre algo. Me paré y lo tomé: una pequeña cajita azul con un broche color dorado. No esperé la tentación y la abrí, y dentro encontré un hermoso prendedor de una rosa de plata y cristales. Había dentro una pequeña tarjeta rosa; la abrí. ‘Me has hecho el hombre más feliz de la vida. Eres todo lo que siempre quise, quiero y querré. Martín’.

    -Pensé que nunca llegarías –salté cuando la puerta del baño se abrió de golpe y Valeria me hablaba sonriendo. Con un sólo movimiento, cerré la caja y la escondí tras de mí
    -Estaba desayunando. Demoré un poco, pero ya estoy aquí –dije tartamudeando
    -Mamá me dijo que nos viéramos en la recepción para el desembarque. Ahora –dijo sacando una ligera chaqueta del closet
    -Voy para allá –tomé la pequeña caja azul y la guardé en un bolsillo de mi chaqueta

    Me dirigí hacia la recepción a reencontrarme con mi familia para el desembarque. En toda la trayectoria busqué con la mirada a Martín, pero no lo veía por ninguna parte.
    Cuando llegué estaba una enorme masa de gente, todos iban a desembarcar.
    Me costó divisar a mi familia; estaba en una esquina al frente de los ascensores. Valeria me hizo unas señas desde lo lejos, lo único que faltaba es que pusiera flechas con luces. Se notaba que era la más entusiasmada con el viaje.
    Formamos una enorme, repito, enorme fila para salir. Creo que fue demasiado.
    Tuvimos que pasar nuestras tarjetas por unos módulos y luego pasar por un arco, -parecido a una puerta- que detectaba metales.

    Tierra. Por fin Tierra. Miré hacia la ciudad, ¡es enorme! Tengo tantas ganas de conocer este nuevo mundo al cual no estoy acostumbrada.
    -¡Martín! –grité mientras lo divisé a lo lejos. Subió a un auto con su familia y partió.
    Tomé mi celular y aproveché que estábamos en tierra para mandarle un mensaje de texto.
    ‘Por favor, a las 4 en la cubierta. Beerni’. Creo que no puedo aceptar ese regalo de él, pero ¿cómo se lo digo? ¿Sigo con esto? Creo que caí demasiado bajo... ¿Hacer esto sólo por Nick? Creo que en lugar de que Nick se enamore de mí lo voy a asustar. Pero todo depende de si algún día él llega a...
    -¡Beerni! ¡Hola! ¿Estás ahí?
    -Ah, ¿qué cosa?
    -Te decía que subieras al auto, vamos al Hyde Park –dijo mi hermana mayor, Silvia, mientras ponía un pie en el auto
    -Oh, sí... ahora mismo –dije guardando mi celular en mi chaqueta.

    Miraba por la ventana a la gente caminando en las calles. Eran la mayoría rubios de ojos azules. Miré hacia el mar, azul turquesa y lleno de gente bañándose.
    Toda mi familia hablaba, conversaba y sonreían mientras yo sólo observaba por la ventana. Afuera era otro mundo y deseaba explorar cada detalle.


    El Hyde Park. ¿En qué momento de mi vida pensé que llegaría a este lugar? Al Suroeste de Tampa encontramos Hyde Park, un precioso barrio de clase alta típico de Florida. Sus casas antiguas, coloniales y alguna de estilo neogótico confieren a este lindo barrio un ambiente especial. Precioso para dar un paseo caminando entre las sombras de sus muchos árboles o incluso mejor para dar un paseo en bicicleta.

    -Mamá, tómame una foto en esta casa, por favor –dijo mi hermana mayor, Loreto; a veces se comporta como una niña
    -Lore, te he tomado fotos en casi 12 mansiones
    -Pero es que esta tiene una fuente
    -Y el recorrido ha finalizado. Siguiente parada: Museo de ciencia e industria –dijo mi tío, el padre de Valeria, mientras le entregaba un mapa a Diego, hermano de Valeria.

    El Museo de Ciencia e Industria, MOSI, en Tampa, es una de las grandes atracciones en la zona y es definitivamente el mejor museo de ciencia de Florida. Tiene 450 actividades para ejercitar la mente y exhibiciones de viajes, globos, el cuerpo humano y la cantidad de basura que producen los americanos. Quizás al fin me dé cuenta de toda la basura que desechamos los americanos. Y no sólo nosotros, el mundo.

    -Ocho adultos y dos niños, por favor –dijo mi padre al vendedor. Me incomodó la palabra ‘niños’ al referirse a nosotras, ya que claramente no lo somos. Se considera adultos de los 18 años hacia arriba. Eso realmente me sube la autoestima.

    Caminamos unos pasos y realmente no tenía ganas de seguir. Me sentía mal, pero no físicamente o sintiéndome enferma, me sentía mal de los sentimientos, del corazón... ¿desde cuándo soy tan mala? La culpabilidad me mata.
    ‘¡Los alcanzo luego!’ fueron mis últimas palabras hacia ellos.
    Me senté en un banco unos segundos y miré hacia el frente. Quizás podría remediar esto dándole algo a él.
    Recorrí el pasillo. Nada. Nada que superara el hermoso regalo que él me dio. ¿Combatir un costoso regalo de plata y cristales por uno de plástico? Él no se merece eso.

    Tomé la pequeña caja azul de mi bolsillo y la abrí. Comencé a pensar, a reflexionar, a buscar una solución para todo lo ocurrido. ¿Es tan difícil? ¡Ayuda, necesito ayuda!
    Lo miraba, observaba cada minúsculo detalle. Era hermoso, algo que seguramente jamás en la vida me volverían a obsequiar. Cada milímetro debía costar millones... ¿de dónde habrá sacado el dinero? Dah, estamos en un crucero, era de predecirlo.
    Decidí dar una vuelta más mientras apreciaba mi prendedor... Será mejor que se lo diga de buena forma, haber gastado tanto dinero sólo por un...
    -¡Oh, cuánto lo siento! No quería... –clavé mi mirada en sus ojos
    -No hay cuidado, fue un accidente
    Vuelve al inicio :)