CAPÍTULO 10: obsequio
lunes, 19 de octubre de 200913:53
CAPÍTULO 10: obsequio Narra: Beerni Sola. Estuve todo ese maldito tiempo sola. Pero fue algo que yo quise que sucediera. Se siente bastante mejor pensar en los demás primero que a ti mismo. Me paré lentamente y con largos pasos caminé hacia las escaleras para subir a la habitación. Cada escalón se me hacía eterno. Pensé en lo que me había dicho Valeria. ¿Tiene razón? Pues claro que la tiene. ¿Puedo seguir con esto? Esa es la respuesta que estoy buscando... Poner a alguien primero que a ti. Me paré frente a la puerta de mi habitación. Suspiré y abrí la puerta lentamente, como si fuera una película de terror y dentro estuviera el enemigo. Me asomé y no vi a nadie adentro. Cerré la puerta tras de mí y miré mi reloj. Valeria debería estar aquí, en 10 minutos desembarcaríamos... ¿Dónde está? Caminé hacia mi cama. Me senté lentamente y miré hacia la ventana. Me molesté un poco, me di cuenta de que me había sentado sobre algo. Me paré y lo tomé: una pequeña cajita azul con un broche color dorado. No esperé la tentación y la abrí, y dentro encontré un hermoso prendedor de una rosa de plata y cristales. Había dentro una pequeña tarjeta rosa; la abrí. ‘Me has hecho el hombre más feliz de la vida. Eres todo lo que siempre quise, quiero y querré. Martín’.
-Pensé que nunca llegarías –salté cuando la puerta del baño se abrió de golpe y Valeria me hablaba sonriendo. Con un sólo movimiento, cerré la caja y la escondí tras de mí -Estaba desayunando. Demoré un poco, pero ya estoy aquí –dije tartamudeando -Mamá me dijo que nos viéramos en la recepción para el desembarque. Ahora –dijo sacando una ligera chaqueta del closet -Voy para allá –tomé la pequeña caja azul y la guardé en un bolsillo de mi chaqueta
Me dirigí hacia la recepción a reencontrarme con mi familia para el desembarque. En toda la trayectoria busqué con la mirada a Martín, pero no lo veía por ninguna parte. Cuando llegué estaba una enorme masa de gente, todos iban a desembarcar. Me costó divisar a mi familia; estaba en una esquina al frente de los ascensores. Valeria me hizo unas señas desde lo lejos, lo único que faltaba es que pusiera flechas con luces. Se notaba que era la más entusiasmada con el viaje. Formamos una enorme, repito, enorme fila para salir. Creo que fue demasiado. Tuvimos que pasar nuestras tarjetas por unos módulos y luego pasar por un arco, -parecido a una puerta- que detectaba metales.
Tierra. Por fin Tierra. Miré hacia la ciudad, ¡es enorme! Tengo tantas ganas de conocer este nuevo mundo al cual no estoy acostumbrada. -¡Martín! –grité mientras lo divisé a lo lejos. Subió a un auto con su familia y partió. Tomé mi celular y aproveché que estábamos en tierra para mandarle un mensaje de texto. ‘Por favor, a las 4 en la cubierta. Beerni’. Creo que no puedo aceptar ese regalo de él, pero ¿cómo se lo digo? ¿Sigo con esto? Creo que caí demasiado bajo... ¿Hacer esto sólo por Nick? Creo que en lugar de que Nick se enamore de mí lo voy a asustar. Pero todo depende de si algún día él llega a... -¡Beerni! ¡Hola! ¿Estás ahí? -Ah, ¿qué cosa? -Te decía que subieras al auto, vamos al Hyde Park –dijo mi hermana mayor, Silvia, mientras ponía un pie en el auto -Oh, sí... ahora mismo –dije guardando mi celular en mi chaqueta.
Miraba por la ventana a la gente caminando en las calles. Eran la mayoría rubios de ojos azules. Miré hacia el mar, azul turquesa y lleno de gente bañándose. Toda mi familia hablaba, conversaba y sonreían mientras yo sólo observaba por la ventana. Afuera era otro mundo y deseaba explorar cada detalle. El Hyde Park. ¿En qué momento de mi vida pensé que llegaría a este lugar? Al Suroeste de Tampa encontramos Hyde Park, un precioso barrio de clase alta típico de Florida. Sus casas antiguas, coloniales y alguna de estilo neogótico confieren a este lindo barrio un ambiente especial. Precioso para dar un paseo caminando entre las sombras de sus muchos árboles o incluso mejor para dar un paseo en bicicleta.
-Mamá, tómame una foto en esta casa, por favor –dijo mi hermana mayor, Loreto; a veces se comporta como una niña -Lore, te he tomado fotos en casi 12 mansiones -Pero es que esta tiene una fuente -Y el recorrido ha finalizado. Siguiente parada: Museo de ciencia e industria –dijo mi tío, el padre de Valeria, mientras le entregaba un mapa a Diego, hermano de Valeria.
El Museo de Ciencia e Industria, MOSI, en Tampa, es una de las grandes atracciones en la zona y es definitivamente el mejor museo de ciencia de Florida. Tiene 450 actividades para ejercitar la mente y exhibiciones de viajes, globos, el cuerpo humano y la cantidad de basura que producen los americanos. Quizás al fin me dé cuenta de toda la basura que desechamos los americanos. Y no sólo nosotros, el mundo.
-Ocho adultos y dos niños, por favor –dijo mi padre al vendedor. Me incomodó la palabra ‘niños’ al referirse a nosotras, ya que claramente no lo somos. Se considera adultos de los 18 años hacia arriba. Eso realmente me sube la autoestima.
Caminamos unos pasos y realmente no tenía ganas de seguir. Me sentía mal, pero no físicamente o sintiéndome enferma, me sentía mal de los sentimientos, del corazón... ¿desde cuándo soy tan mala? La culpabilidad me mata. ‘¡Los alcanzo luego!’ fueron mis últimas palabras hacia ellos. Me senté en un banco unos segundos y miré hacia el frente. Quizás podría remediar esto dándole algo a él. Recorrí el pasillo. Nada. Nada que superara el hermoso regalo que él me dio. ¿Combatir un costoso regalo de plata y cristales por uno de plástico? Él no se merece eso.
Tomé la pequeña caja azul de mi bolsillo y la abrí. Comencé a pensar, a reflexionar, a buscar una solución para todo lo ocurrido. ¿Es tan difícil? ¡Ayuda, necesito ayuda! Lo miraba, observaba cada minúsculo detalle. Era hermoso, algo que seguramente jamás en la vida me volverían a obsequiar. Cada milímetro debía costar millones... ¿de dónde habrá sacado el dinero? Dah, estamos en un crucero, era de predecirlo. Decidí dar una vuelta más mientras apreciaba mi prendedor... Será mejor que se lo diga de buena forma, haber gastado tanto dinero sólo por un... -¡Oh, cuánto lo siento! No quería... –clavé mi mirada en sus ojos -No hay cuidado, fue un accidente
|
Vuelve al inicio :)
|