CAPÍTULO 7: ¿quieres bailar?
domingo, 11 de octubre de 200911:30
CAPÍTULO 7: ¿quieres bailar? -Oh... lo siento -¿Por qué lo sientes? -Por preguntar... –sonreímos mirándonos y rápidamente nuestra mirada cambió de rumbo. En ese momento Beerni se paró y se fue tan rápidamente que ni siquiera me percaté de eso. -¿Vas a hacer algo esta tarde? -Supongo que no... En realidad teníamos planeado hacer una tarde de deportes con mi familia, pero luego de lo que sucedió con mi prima creo que todo quedó suspendido -¿Quieres salir esta noche, en la disco? -Suena a que yo te gusto –dije entre riéndome -Me refiero a salir como amigos y sólo eso -Pues estoy de acuerdo –sonreí- Entonces nos vemos esta noche -Irán mis hermanos también -Supongo que mi prima y mis amigos irán de todos modos -Será un grupo enorme. La pasaremos bien. –Sonrió- Entonces nos vemos -Nos vemos –dije mientras salía de la habitación despidiéndome.
Realmente sentí que me quitaba un peso de encima. ¡Al fin somos amigos! Deberán imaginarse que estar enojada con un Jonas no es lo mejor del mundo. Sientes una presión en el pecho que te persigue a todas partes y no te deja tranquilo. Salir de todo eso se siente realmente bien.
Salí corriendo detrás de Beerni. No me había percatado de su inexistencia en esa habitación y tampoco del momento en que se fue, pero si la vi caminando por el pasillo hacia los ascensores, así que fui rápidamente a alcanzarla. -¡Beerni, espérame! –dije sin aliento. Miró hacia atrás, giró sus ojos y paró esperándome. ¡Al fin me hace caso! -Suspiró- ¿Sucede algo? -¿Por qué te fuiste así como así? Ni siquiera me di cuenta -Mamá me llamaba. Ahora por qué no subimos al ascensor en vez de hacer una conversación idiota -Ah... bueno –dije en un tono bajo e inocente Subimos al ascensor y ni una palabra salió de nuestras bocas. Según ella todo estaba perfecto, como siempre, pero yo seguía pensado en que no era así.
Fuimos a nuestra habitación y cuando entramos ella fue directo hacia el balcón. Se apoyó de las barandas y miró hacia el mar. Y pensar que mañana en la mañana al fin estaríamos de vuelta en tierra [...] Caminé hacia ella, pues esto no era normal. -¿Es por lo de Nick? –le pregunté parándome a su lado, mirando al mar. -¿Qué te dijo cuando yo me fui? –preguntó con ansiedad -Nada importante... Me invitó a salir, no es nada de otro mundo -¿Nada de otro mundo? –giró los ojos y volvió a entrar a la habitación -Beerni, si te lo preguntas... a mí no me gusta a Nick -Pero tú a Nick sí, y lo sabes más que nadie -Creo que estás un poco confundida o algo te afectó a la cabeza... ¿por qué piensas que yo, o sea, yo –dije en un volumen alto le podría gustar a él? -Es demasiado obvio... Por la forma en que te mira, y en que te trata... -No sé si te diste cuenta, pero sólo hace unos minutos comenzamos a hacernos amigos y tuvimos nuestra primera conversación. De todos modos, tú estuviste allí solo unos pocos minutos y no creo que en ese tiempo haya pasado algo -¿Y cuando le pediste perdón? Sus miradas se cruzaron y se sentía una conexión muy fuerte entre ustedes -Beerni, confía en mí. A mí no me gustó, no me gusta y nunca me va a gustar Nick, yo lo quiero como un amigo. A no ser... a no ser que a ti te guste Nick, ¿no es cierto? –enarqué una ceja -¿A mí? No... No, eso no -Beerni, te conozco desde que tenías 7 meses y yo un año. Sé que te gusta Nick. Comprendo que mientras nuestro fanatismo de los Jonas no teníamos un favorito, pero creo que ahora es algo muy notorio -Bueno, sí... me gusta Nick –dijo en un tono bajo y entre riéndose -¿Lo ves? Te conozco, yo sé cuando mientes y cuando no –formé un enorme rictus -Pero supongo que tú le gustas... y yo no -¿Te digo algo? Vamos a una tarde de relajación al spa a prepararnos -¿A prepararnos? -Nick me invitó a salir a la disco, él irá con sus hermanos y yo le dije que lo más probable es que vayas tu y nuestros amigos -Entonces qué esperamos –sonrió Pasamos un enorme rato allí dentro. Nuestros destinos fueron los masajes corporales y las mascarillas faciales. Creo que eliminé toda la suciedad de mi cara, y eso fue genial. Nos devolvimos a nuestra habitación a cambiarnos, por supuesto. Yo no usé nada de otro mundo; un short morado, una polera y unas converse blancas no son la gran cosa, lo que me distinguía eran los sinfín de collares que colgaban de mi cuello, las mil y una pulseras de mi muñeca izquierda y mis brillantes aros de estrellas de mi oreja. En cuanto a mi cabello, sólo planché y tomé mi chasquilla hacía atrás, lo que todos hacen. Beerni usó unos pescadores blancos con una polera calipso de tiritas con puntos blancos. Usaba zapatillas Nike con belcro y con el ticket calipso –las mías lo tienen rosado-. Ella no es tan extravagante, así que sólo usó eso y no se enjoyó entera como yo, sólo tomó su cabello con una cola de caballo bien alta.
Tocaban las 9 en mi reloj y partimos a nuestro lugar destinado. La gente nos miraba y pensaba ¿por qué tan arregladas?, pero es que no sabían que íbamos a una fiesta. No fue necesario llamar a nuestros amigos, pues ellos estaban ahí. Son muy alegres y muy fiesteros, por eso los quiero tanto.
No hice mucho esfuerzo en encontrarlos, pues cuando puse el primer pie Nick y sus hermanos se aparecieron de la nada. -Supongo que ya sabes el nombre de cada uno, ¿no? –me dijo Nick refiriéndose a sus hermanos -Reí- Ella es Beerni. Supongo que no lo sabías -No, no lo sabía –dijo riendo -Okey, me aburro. ¿No venimos a esta fiesta a bailar? ¡Pues vamos a la pista! –Joe estaba muy emocionado al igual que todos nosotros, así que partimos a bailar.
Sonaba una música bastante rara, creo que era de EEUU, pero eso no nos impedía bailar bajo las luces de la disco. Bailábamos en grupo: ellos, Beerni y yo. Hablábamos de muchas cosas y ponían música de todos estilos, excepto la típica que reproducen en mi país: el reggaetón. Es casi lo único que bailamos en Chile, pero es un ritmo que no deja de hacer que te muevas y bailes, incluso si estás sentada es imposible no mover tu pie o hacer algo con tu cabeza. De un momento a otro Beerni volvió a dejarme con ellos. No sé qué le pasa. -Realmente es la mejor fiesta lejos que he tenido –dije casi gritando, pues la música estaba bastante fuerte -Yo nunca la había pasado tan bien –dijo Joe vuelto loco, realmente esta era su noche -Prometo volver acá todas las noches –dijo Kevin riéndose de sí mismo -Hey, ¿quieres bailar? –me dijo Nick sonriendo -Claro que sí –notoriamente divisé una mirada perspicaz y acechadora de Beerni a lo lejos
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