CAPÍTULO 11: Sorpresa
miércoles, 9 de diciembre de 200916:03
CAPÍTULO 11: Sorpresa
Narra: Valeria
-¿Dónde se supone que se había ido Beerni? Nos debemos ir ahora –dije preocupada. No la vi en todo el recorrido... Pobre, se perdió de toda la diversión -¡Beerni, ahí estás con...! ¿Con?
-¡Vale! Que gusto verte de nuevo –dijo Nick yendo hacia mí
-Luego hablaremos de esto –dije a Beerni mientras le guiñaba un ojo y ella sonrió
-Debo seguir con mi recorrido, hice demorar demasiado a mis padres charlando con ella, así que nos veremos en la cocina –dijo sonriendo
-Nos veremos en la cocina –me despedí de él dándole un tierno beso en la mejilla- Al parecer en cuestión de minutos mi mejor amiga es capaz de robarme a mi mejor amigo –sonreí y haciendo bailar a mi pelo me di media vuelta hacia la salida.
***
Sabía que tenía dos horas de sobra, nada qué hacer ni con quien estar, así que tomé mi libro y delicadamente subí las escaleras, crucé el pasillo y mi próximo destino era el mirador. Mil años leyendo mí libro, y mil años sin aún terminarlo. Esta es mi oportunidad de al fin hacerlo... O no.
-Hola, Vale. No te había visto en todo el día –di un salto y las páginas de mi libro se revolvían en el aire
-Hola, Kevin –dije suspirando y agachándome a recoger lo que había tirado
-¿Te asusté? –me ayudaba a recoger mis cosas
-No, Kevin; no me asustaste –decía sarcásticamente
-Que bien, porque te quería invitar a ir esta tarde a los bolos con los chicos
-Lo siento, Kevin; no puedo. Tengo que estar en la cocina...
-¿La coci...? Oh, comprendo
-Pero por ahora no tengo nada que hacer, ¿vamos por un helado?
-De acuerdo
En mi reloj daba las 4 p.m. ¿Qué estará haciendo Beerni en estos minutos?
-Nunca te lo había preguntado, pero ¿sales con alguien?
-Sabía que algún día me irían a preguntar eso –reí-. Es algo realmente complicado. La verdad es que sí pero no
-¿Sí pero no? ¿Cómo es eso?
-Estoy, sí; pero decidimos... darnos un tiempo durante las vacaciones de verano. Tú sabes, no queremos tener complicaciones, todo sucede en verano
-¿Amores de verano?
-Amores de verano –pausa- ¿Y tú? Supe que estás comprometido con Danielle
-La extraño...
-¿Cuándo la volverás a ver?
-No lo sé, supongo que luego del crucero –suspiró
-Lo siento
-No hay cuidado
-El zarpe es en media hora, ¿vamos a la popa?
-De acuerdo
-¡Tú siempre estás de acuerdo! –reí
-Soy una persona bastante flexible –enarcó una ceja
-¡Vamos! –Tomé de su mano y lo tironeé hacia la salida- ¡No, no, espera! Mi libro –sonreí-
***
Narra: Beerni
Apoyé mis brazos en la baranda, dejando que el viento acaricie mi pelo y mis mejillas con una suave música. El reloj que goteaba los minutos me recordaba que soy apenas tiempo que se derrama en un espacio. ¿Vendrá? ¿Me dejará plantada?
Ya llevaba varios minutos tarde...
-¡Adivina quién soy! –me tapó los ojos; ni idea quién es
-Hm... ¡Felipe! No... Reconocería su voz en cualquier parte... ¡Joe! No, sus manos siempre están frías... ¡Nick! –dije suspirando e ilusionada. El chico retiró sus manos y yo me di vuelta
-¿Nick? ¿Quién es Nick? -¡Ups! Mala jugada... Martín estaba celoso
-Él... es uhm... mi peluche –abrí mis ojos como platos y me quedé quieta pensando... ¡Debo pensar antes en lo que digo!
-¿Tu peluche? –levantó una ceja y me miró extrañado
-Vuela, y se llama Nick –sonreí falsamente. El rió y me contestó
-¡Estás demente! –dijo sonriendo.
Sonó un extraño sonido –del cual no me puedo acordar del nombre- desde la ‘chimenea’, avisando la partida del crucero.
-¿Vamos a la proa?
-¿La proa? Disculpa mi ignorancia
-La parte de adelante del barco
-¡Oh! Ya entendí. Okey, vamos.
Tomó de mi mano y sonrió, yo contesté a su sonrisa. Con suaves y a la vez firmes pasos caminábamos a través de toda la gente. Ellos simplemente sonreían, eran felices y conformes con sus vidas; hacían buen uso de su libertad, mientras yo aún vivo en mi jaula, tratando de escapar y ser libre por fin.
-Es realmente hermoso –las aves revoloteaban al rededor de la playa, se podía sentir el aroma de la brisa del mar, que rozaba mis pómulos y hacía bailar mi cabello al son de la música del viento. Tomó de mis manos y comenzó a elevarlas, como en la película- me siento como... como Titanic –dije bajando mis brazos y mirándolo a los ojos- Es mucha cursilería por hoy
-Sí, creo que me dejé llevar un poco –se detuvo unos segundos y me miró a los ojos. Sentía su respiración dándose contra mi cara. Sus ojos cambiaron de órbita y bajaron hasta mis labios. Fue cuando no me pude negar y lo seguí.
-No hablabas en serio de tu peluche, ¿cierto?
-No, no lo hacía –sonreí- Oye... gracias por el hermoso –y caro- regalo, pero... –con el dedo índice cubrió mi boca y me silenció-
-No digas nada, tengo otra sorpresa para ti –ay, no. ¿Otra más? ¿Es que esto nunca termina?- Nos vemos a las 6:30 en la recepción. Arréglate, quiero que estés hermosa. Nos vemos, mi vida –besó rápidamente mis labios y se fue-
Una sorpresa. Otra más que cargar en mi espalda. Otra de esas sorpresas es como un barrote más en mi jaula. Quiero ser libre, quiero poder expresarme, quiero volver a ser la chica sincera en la cual todas confiaban como era antes.
Mi mente estaba en cualquier otro lugar menos en el que estaba parada en el mismo momento. Abrí mi closet sin ganas. Lo miré de arriba hacia abajo. Nada. Nada de ganas de seguir viviendo. Desearía dormir y despertar cuando todo haya terminado.
Nada formal, nada que me resalte ni que me haga ver hermosa, sólo algo que me hiciera invisible, que nadie me reconociera. Algo negro, quizás.
Bajaba las escaleras del vestíbulo y allí estaba él: su traje lo hacía resaltar notoriamente, lo hacía ver alto, apuesto... El príncipe azul que toda chica desearía. Yo lo tengo, pero no es mío.
Tomó de mi mano, como si una princesa yo fuera. Miró hacia mis ojos y sin ninguna palabra me guió hacia donde estaba mi sorpresa. Lo miré a los ojos y juré todo el tiempo pensar e imaginar que el que me guiaba los pasos no era Martín, sino Nick.
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