CAPÍTULO 12: eres la luz
miércoles, 9 de diciembre de 200916:06
CAPÍTULO 12: eres la luz Mi corazón se volvió a tranquilizar. Esa fue la mejor decisión que pude haber tomado. Él era Nick, sí, era Nick. Era mi cuento de hadas, todo se estaba realizando. Me tomaba de la mano, me acariciaba, me decía lo hermosa que estaba, lo tanto que me amaba. Entre todos mis sueños me desconecté del mundo. De un segundo a otro no veía la cara de Nick, sino que la cara de Martín diciéndome ‘aquí es’. Miré hacia mí alrededor y fue exactamente como lo describí anteriormente: me desconecté del mundo. Four Seasons. Ese era el nombre del restaurant de comida. Era enorme, elegantísimo y estaba repleto de gente adinerada. Había una mesa reservada al lado de la ventana. Era hermosa. Esta era mi sorpresa, era sola mía. Oficialmente otro barrote ha sido agregado.
Me corrió la silla hacia atrás. Lo miré a los ojos y me di cuenta de que no era él, era solo Martín. Beerni, no es Martín, ¡es Nick! Es la única forma de que todo esto sea un rato agradable y no un peso de encima. ¡Vamos, Beerni! ¡Pon en marcha tu imaginación!
-Muchísimas gracias, Ni... Martín. No me lo imaginaba –adiós imaginación -Tú vales esto y muchísimo más –tomó de mi mano y la acarició suavemente -Buenas Noches, hoy voy a tomar de su or... ¿Beerni? -¿Nick...? ck-ckelodeon es el programa que quiero ver ahora –dije sonriendo hacia Martín. Esto ya no es un sueño, ¡es una pesadilla! -No sabía que venías aquí, ¿quieres que llame a otro mesero? -No, no... Estoy bien, gracias Nick apuntó con su lápiz hacia Martín, y luego añadió: -¿Es tu novio? -¿La conoces? -Sí, claro. Es sólo una amiga. No sabía que tenías novio, nunca me lo mencionaste -Es una larga y muy graciosa historia... ¿por qué no procedemos a ordenar la cena, cielo? -Y por mientras me cuentas esa larga y graciosa historia...
Narra: Nick Apenas esta mañana la conocí. Es una persona bastante agradable y no como yo creí que era. Fui demasiado pre juicioso, y fui así también con Valeria. Soy demasiado pre juicioso, es uno de los mil defectos que quiero borrar, pero aún no se cómo. Pensé que ella era una chica bastante tímida, introvertida, alguien con quien no se puede entablar una conversación. Cuando hablaba con Valeria ella siempre estaba a su lado. Pensaba la razón por la cual Valeria siempre estaba con ella; conozco el tipo de gente con quien Valeria se relaciona, pero Beerni es algo totalmente contrario a lo que pensé.
Tomé su orden y me fui hacia la cocina. Cuando escribía sentía que debía tratarla como una desconocida, como si jamás hubiera entablado una conversación con ella. Era bastante incómodo estar en ese lugar, me apestaba, me enfurecía, me hostigaba. Era tan incómodo que corría hacia la cocina cada vez que se me permitía.
Llegué al hermoso lugar lleno de felicidad, ¡al fin me libré de esos dos! Lancé mi bandeja en el mesón con muchísima fuerza y lancé un rugido ensordecedor. Todo el mundo dentro de la cocina se detuvo a observarme, en especial Valeria, que se acercó a mí disimuladamente.
-¿Mal cliente? –dijo sonriendo con un lado de los labios -Sólo uno... –dije mientras me dirigía al mesón a colocar unas bebidas de algún pedido sobre mi bandeja -¿Alguien especial o que yo conozca? –dijo apoyándose a mi lado -Es Beerni... –una sonrisa inundó su cara- ...con su novio –su cara volvió a ser como antes -Oh Dios... –puso su mano sobre su frente y mostró cara de preocupación- ¿y por qué tanta rabia? –le tomó dos segundos darse cuenta- ¿te gusta? –sus ojos se abrieron como platos -¿Gustarme Beerni? Estás un poco confundida -¡Nick, la conociste esta mañana! -¡Está bien, está bien! Pero no le digas... -Aún no me cabe en la cabeza que la hayas conocido sólo esta mañana y ya te guste -Es que no es tanto como... gustar... es más algo como atraer, tener conexión... -¡Nicholas, no te he dado un descanso! -Hablamos luego, ¿sí? -Me tienes que contar todo -Prometo que lo haré -Todo -Sí, sí. Ya me voy –tomé mi bandeja y obligado seguí con mi rutina
Lo siento, sí, es verdad... No me la puedo sacar de la cabeza. Cada vez que la oportunidad me lo permitía volteaba a mirarla. Ojalá que no sea amor tan rápido, no me puedo enamorar tan rápido, creo que aún no se podría definir así como amor, es como una conexión rápida y en unos días quizás sea algo más allá de eso. La necesito, está en mi mente a cada momento. Aún escucho su voz, su risa contagiosa; aún puedo recordar el dulce aroma que me enloquecía, mi reflejo en sus hermosos ojos, la manera en que me miraba... Pero todo volvió a ser gris, tiene novio, y nunca lo mencionó.
Es todo. La vi parándose de su mesa sola yendo hacia un lugar donde no estaba yo. Mis ojos se quedaron hipnotizados al verla, la siguieron, y sin darme cuenta estaba dando pasos hacia ella. No, no, no... Debo seguir, concentrarme. Es imposible dejar de observarla, es tan perfecta, tan hermosa... ¡NO! Nicholas, esto no está bien, deja de obsesionarte por ella, tiene novio y no eres tú...
Tiene novio y no eres tú... Esas palabras rebotaron por mi mente durante un largo rato mientras veía todo negro. El mundo se había apagado o yo ya no pertenecía a él. No sé por cuánto tiempo estuve así, era como si estuviera ciego, el sol se hubiera escondido o simplemente el crucero se había hundido. El mundo se abría, el sol volvía a aparecer, la luz quemaba mis ojos. La primera cosa que logré ver luego a abrir los ojos fue a un hermoso ángel, tenía hasta alas, brillaba y sonreía. -¿Nick, estás bien? -¿Quién es? -Soy yo, Beerni -¿Qué me pasó?
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