CAPÍTULO 13: te lo juro
miércoles, 9 de diciembre de 200916:07
CAPÍTULO 13: te lo juro -Te caíste de las escaleras. Te hubieras visto rebotar tanto, ¡se me partía el corazón! –se le partía el corazón. Yo le partía el corazón -¿Dónde estoy? -En la enfermería. No te preocupes, no tienes nada, sólo unos moretones y rasguños –comencé a tener conciencia de la situación. Recuerdo haber visto su cara preocupada y no entendía lo que sucedía. Segundos, minutos u horas después abrí los ojos y me encontré aquí. Bruscamente levanté mi torso y pude divisar a Valeria, Joe, Kevin, Frankie, mamá y papá en la habitación. Mi cabeza comenzó a doler, me quejé del dolor. Vi mis extremidades. Llenos de parches y moretones. Me reflejé en el espejo que tenía a mi lado izquierdo y me vi un pequeño parche en mi mejilla derecha. Me caí de las escaleras en serio. -No, no, cielo. Lo mejor es que te recuestes por un rato –dijo mi madre besando mi frente -Una vez me caí de las escaleras de mi casa. Estaba por ir a la escuela, pero ya sabes en qué concluyó –dijo Valeria yendo hacia mí -¿Qué hora es? -Son exactamente las nueve treinta y... tres, dos, uno –dijo Kevin para sí mismo- nueve treinta y seis Sentí un dolor insoportable en mi tobillo derecho, a lo que debí reaccionar: -Beerni -¿Sí? –sus ojos brillaron -¿Podrías moverte un poco hacia la derecha? -¡Oh, lo siento! No me di cuenta
Los minutos restantes que estuve en esa desagradable sala fueron minutos de total desconexión del mundo. Mi mirada estaba centrada en algo más importante. Mis padres, hermanos y Valeria me hablaban y yo sólo asentía con mi cabeza, pero dentro de ese lugar había un ángel que atraía mi atención. Nuestras miradas estuvieron unidas por muchísimo tiempo, para mí parecieron horas. Mostraba algo de interés a lo que me decían, pero simplemente toda mi vida estuvo concentrada en ella durante ese largo período. No podía dejar de observarla. Mis ansias de seguir estando con ella, de seguir conociéndola, de seguir amándola crecían cada vez más. Necesitaba estar con ella, hablar con ella, mirarla, contemplarla, estudiarla. En mi vida me juré nunca probar la droga, pero oficialmente ella es mi primera y eterna droga ingerida. -Cariño, cariño -¿Sí, mamá? –de la nada volví al planeta -Es hora de irse. Puedes volver a tu habitación –dijo mientras todo el grupo salía de la habitación, menos Valeria -Dijimos que íbamos a hablar, ¿no? -¿Tiene que ser ahora? -¿O si no cuándo? -Tal vez cuando esté bien recuperado -Ya estás recuperado, no tienes nada –dijo riendo- vamos, ¿tienes miedo? ¿No era que confiabas en mí? -Nunca dije que confiaba en ti –me miró sin hacer ninguna expresión- pero sí... sí confío en ti -Bien, entonces vamos y me dices –tomó de mi mano y lentamente me ayudó a levantarme- Dios, no te vas a morir, sólo son rasguños -Sólo déjame ser feliz –soltó una carcajada y rápidamente volvió a la normalidad
Es realmente increíble como una pelea puede hacer de dos personas tan distintas muy amigos. No sé si somos tan distintos o tan iguales, pero es casi un milagro que en el tercer día tenga una amiga cercana. -Vamos Nick, dijiste que confiabas en mí -No sé qué decirte si ni siquiera me comprendo a mí mismo -¿Qué quieres decir con eso? -Necesito... tiempo. Vamos, la conocí esta mañana. Es sólo una pequeña conexión -Espero que algún día de fruto –sonrió mirando hacia el cielo -¿Qué ves? -Las estrellas. Están hermosas esta noche -Es que el cielo está despejado -No me lo esperaba estando en Estados Unidos. En Chile quizás, pero en un país que constantemente contamina el ambiente. Hubo un corto silencio incómodo. -Está bien, lo siento por eso -¿Y qué hay de ti? -¿De mí? ¿Qué podría haber de mí? ¿Quieres saber si contamino? Porque si es así no lo hago, soy bastante... –con mucha risa interrumpí su discurso -No, me refiero... ¿Te gusta alguien? -Sólo como amigo si a eso te refieres -¿Nadie nadie? -No vine al crucero a buscar el amor, sino amistad. No estoy interesada en tener ningún tipo de relación -Estás en una relación, ¿no? -Supongo -¿Supones? -O por lo menos por el momento -Aún no entiendo -Es... complicado. Desde hace un mes he estado tratando de... superarlo -Cortarlo -Sí... es difícil -¿Mala relación? -Si a mala te refieres a infidelidad, lo es -Dios santo, qué le hiciste a ese chico para que te hiciera eso -Pero me da miedo... supongo que cuando vuelva a casa tendré que hablar con él -¿Supones? ¡Debes! Un corto silencio, nada incómodo -Es increíble como una pelea llegó a hacernos amigos -Rectifico, gracias a la pelea somos amigos -¡Eso dije! -Pero con otras palabras -Pero iba al mismo punto -¿Segura que no sientes nada por Joe? -¿Por Joe? –soltó una carcajada- Jajaja, ¡no! Lo quiero sólo como un amigo, no veo como algún día me llegara a gustar -¿Y por Kevin? -Nick, tengo 16 años. Kevin es como un hermano mayor, y aún así lo quiero como un amigo -Así que es verdad que no quieres nada de amor en el viaje -Nada de nada -Hagamos una apuesta. Yo apuesto a que sí vas a tener una relación en el crucero -Yo apuesto a que no. No es lo que busco -Si tú ganas te dejo que maquilles mi cara como tú quieras, pero si yo gano puedo lanzarte a la piscina a las 12 a.m. -Acepto, yo sé que ganaré -No estés tan segura, estoy segura de que por alguno de mis hermanos caerás -Pero con una condición: nada de trampas. Nadie puede saber del trato. No convenzas a nadie de seducirme sólo para ganar, no quiero que juegues con mis sentimientos -Lo prometo -¿Me lo juras? -Te lo juro
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