CAPÍTULO 14: otro despertar
miércoles, 9 de diciembre de 200916:29
CAPÍTULO 14: otro despertar Día 4 Narra: Valeria
No comprendía qué sonido era ese. Era largo, no se detenía y realmente me fastidiaba. No quería abrir los ojos, no quería dejar que un molesto sonido me hiciera salir del sueño profundo, pero sinceramente es algo que no pude controlar.
-¡Qué es lo que...! ‘Prepara tu traje de baño, porque vas a perder’. Nick se entretiene enviando mensajes a altas horas de la mañana –dije para mí misma. Ya no es raro para mí hablar sola, es algo muy usual en una persona como yo -En realidad son las 11 a.m. –dijo Berni mientras lavaba sus dientes- Nick vino hace un rato -¿Nick? ¿Qué quería? -No lo sé, qué sabré yo. Sólo dijo que quería verte después de almuerzo -Y en el desayuno, y en la tarde, y en la noche... no creo que vaya a estar con otra persona -De quién hablas, ¿de él o de ti? -¡Ha! De los dos. Pero, ¿sabes? Creo que hoy pasaré más tiempo con los chicos -¿De qué chicos hablas? Intentaba contestar a todas las preguntas que Berni me hacía mientras me estiraba y salía de la cama. -De... los chicos. Tú sabes -Si dejaras de hablar mientras bostezas te entendería más -Los otros chicos, me refiero, no Jonas -¿No Jonas? Entonces hablas de... –interrumpí su acertada deducción -Sí, sí. Hablo de los amigos de tu novio. ¿Vas conmigo? -Claro –asintió mientras decoraba su pelo con una pequeña flor que contrastaba con el despejado cielo del día de hoy -¿Hablaste con Martín ayer? -No... No tengo la suficiente valentía -¿Irás a cortarlo o...? –malhumorada interrumpió mi cuestionario -¡Ya dije que no! –Me detuve a observarla por dos segundos y me volví hacia mi closet- Lo... lo siento. Es todo demasiado difícil. Yo no quiero seguir con Martín, pero al cortar con él no sacaré nada. -No todo en la vida es una relación o amor, o por lo menos no todo en el viaje -No... No es eso. Tú sabes que no es él quien me gusta -Lo sé, es Nick. Pero se supone que estás haciendo esto para sacarle celos. “Y no sabes cuánto funciona”, quise decirle, pero no lo haré. -Supongo que de aquí hasta el final de las vacaciones no quiero nada de amor -Berni, estamos al 4° día y tú te urges por cortar una relación y por empezar otra. Tranquilízate un momento y sólo disfruta y pasa más tiempo con tu familia. Oye, voy a tomar una ducha. Considera lo que te estoy diciendo y deja de preocuparte por cosas que ni siquiera debieron haber empezado. Relájate y sé feliz, ¿vale? –hice una salida dramática cerrando la puerta del baño. No, no, sin portazos ni gritos. Sólo cerré la puerta. Un grito de rabia y desesperación desahogado en un cojín se escuchó de Berni desde la ducha. Cómo relajarla, Dios, cómo relajarla.
Cuando salí de la ducha eran las 11:30. Lo siento, sí, me demoro demasiado duchándome. Pero hay que sumarle que me vestí dentro del baño también, así que calculo 15 minutos para cada cosa.
Subí las escaleras y en una mesa cerca de la ventana estaba mi familia. En una mesa a unos pocos metros estaban [i]ellos [/i].
-Mamá, voy a servirme el té. Cuida mi asiento –y salí volando hacia el buffet. -Oh, ¡hola Nick! Me dijeron que estuviste en la habitación en la mañana –dije mientras llenaba mi taza con agua caliente -Estabas durmiendo cuando llegué. Anoche no nos fuimos tan tarde –solté una dulce y pequeña carcajada -Lo siento, acostumbro a dormir demasiado. ¿Me necesitabas decir algo? –ahora cargaba el agua con una bolsa de té. Soltó una carcajada -No, no. Lo usé como excusa para ver a... –miró hacia el suelo -No tienes idea de nada –dije mientras lo abrazaba -¿Idea de qué? -Son cosas que nunca oirás salir de mi boca -Me voy a desayunar. Nos vemos luego
Una hora completa de cosas improductivas. Bueno sí, desayuné, eso es importante, pero no tiene relevancia en esta historia. No encontré a los chicos por ninguna parte. Quizás debo hacer un pequeño cambio de planes; quizás por fin voy a terminar de leer mi libro, el cual Kevin no me dejó terminar de leer.
-¿Vas a alguna parte? –se apareció por mi espalda de la nada, yo sólo grité y salté -Iba –dije suspirando -¿Me acompañas al teatro? -¿Al teatro? Joe, ¿qué vas a hacer en el teatro? -Sólo acompáñame al teatro -Pero primero déjame guardar otra vez mi libro –dije mientras deslizaba la tarjeta para abrir la puerta de mi habitación
¿Al teatro? ¿Qué querría hacer Joe en el teatro? Oh Dios, por favor que no sea alguna de sus ideas locas.
-Ya estamos aquí. Ahora me puedes decir, ¿qué quieres hacer en el teatro? -Me dijeron que todas las noches hacen un show diferente a eso de las 10 p.m., y me preguntaba si querrías venir conmigo -¡Claro! Me encantaría. ¿Qué hay esta noche? -A eso vine –sonrió-. Hay una ópera –puso una cara de conformidad-. Es la ópera de los esclavos hebreos -¿En serio? ¡Genial! Una vez yo can... –me detuve un segundo- quise decir, escuché la ópera -Y, ¿es buena? -Sí, es hermosa -Entonces a las 10 nos vemos en la entrada, ¿sí? -Claro, por supuesto -¿Vamos? -¿Ir a dónde? -No lo sé, donde tú quieras -Nunca me mostraste tu habitación. Una vez Kevin me dijo que era de las realmente enormes y lujosas -Si quieres, no tengo problema –y luego sonrió
|
Vuelve al inicio :)
|