CAPÍTULO 15: curiosidad
sábado, 12 de diciembre de 200918:14
CAPÍTULO 15: curiosidad
-¡Dios mío! Mi habitación es 5 veces más pequeña que la tuya -Tú siempre haces exclamaciones con ‘¡Dios mío!’ u ‘¡Oh mi Dios!’ o cosas así, ¿no? -Jaja, lo siento; de alguna forma me acostumbré -¿La tuya tiene balcón? -¿La mía qué? -Tu habitación -¡Oh, lo siento! Soy un poco lenta, a veces sólo deben seguirme el paso y ya. Sí, tiene balcón, pero este es el doble de grande y espacioso -Me encanta la vista -Sí, es hermosa... ¡Oh Dios, mentira que trajiste los instrumentos! –dije con los ojos brillando yendo hacia ellos -No vivimos sin ellos -Yo había pensado que habían traído, no lo sé, ¿unas 5 guitarras por persona? -Yo tengo 5 guitarras –rió-, y además, no traeríamos 5 guitarras cuando a lo más usaríamos 2 o 3 -¿Cuál de las tres es la tuya? -Adivina tú -Joe, las guitarras tienen los estuches iguales -Por eso adivina –sonrió Me acerqué a las tres guitarras, suspiré y con mi mano derecha comencé a apuntar a cada una cantando la canción de mi infancia “Cape nane tene tú”. -Es la derecha –dije con una voz de niña Joe sólo rió, y luego dijo: -¡Equivocada! es la del medio –dijo mientras abría el estuche-, puedes tocar si quieres Yo reí mientras la sacaba de su estuche. -Lo haría, si supiera tocar -Oh claro, estoy acostumbrado a tratar con gente que sabe de música, sin ofender, pero quizás otro día puedo enseñarte a tocar -¿Quieres tocarme algo? -¿Una canción Jonas o...? -Canción Jonas, canción tuya, canción de otros, no me importa -Comencé a escribir una canción, cuando la termine te la muestro, pero tardará varios días -No importa, esperaré -¿Qué tal si vamos a alguna parte en especial? -¿Dirías... cómo una cita? -En realidad lo decía como amigos, pero si tú quieres tomarlo como una cita yo no tengo problema -No, no, sólo preguntaba -Qué dices, ¿al patinaje? -¿Me creerías si te digo que patino horriblemente mal? -No te preocupes, yo te ayudo –rió otra vez, tomó mi mano (de la nada) y me llevó hacia fuera.
Dios, quiero muchísimo a Joe, pero a veces siento que todos piensan que me gusta, y no es así. Lo quiero como un amigo, así como él me quiere a mí. Lo que menos quiero en este viaje –y ya lo he dicho un montón de veces- es amor. No quiero relaciones, no quiero romanticismo, no quiero estar en pareja, pues luego no me podré despegar para cuando el viaje termine.
Cuando salimos de la habitación él seguía sujetando mi mano con fuerza, tal pareciera como si no me quisiese soltar. -Uhm... Joe -¿Sí? -¿Me devolverías mi mano? Narra: Beerni -¿Me-me perdí de algo? –dije tartamudeando -Es que... me-me caí, sí, me caí, y Joe me ayudó tomando mi mano, la cual ahora no está tomada con la mía -Uhm... te creeré, por ahora –dije mientras avanzaba por el pasillo -¿Vas a alguna parte? -Busco a Martín, si lo ves dile que lo estoy buscando
No lo he visto desde la mañana. Fui a su habitación y lo busqué por todo el crucero, pero nada. Pero no importa, tengo todo el día para buscarlo y decirle lo que siento. Desearía no encontrarlo jamás, pero son cosas que debo hacer por consecuencia a mis actos.
Recorrí todo el vestíbulo, y nada. Decidí subir al piso siguiente, y al siguiente, tampoco aparecía. Esperé un millón de años para que el ascensor bajara, lo subí y cuando las puertas iban cerrando escuché mi nombre.
-¡Berni! ¡Berni, acá al frente! –gritaba Kevin. Claro, justo cuando se cerraban las puertas. Esperé hasta llegar al piso siguiente y bajé nuevamente. Cuando se abrieron las puertas busqué a Kevin pero no estaba. Dios, ahora el subió por las escaleras el piso siguiente. Subí por las escaleras para por fin encontrarme con Kevin, y ahí estaba, bajando las escaleras para volver a verme.
-Te estaba buscando -Sí, de eso ya me di cuenta. ¿Por qué me buscabas? -No, en realidad no te buscaba, sólo te vi caminando y creí que sería agradable que fueras con nosotros a inscribir a Frankie en un club -¿Quiénes son ‘nosotros’? -Buena pregunta. Frankie, Nick y yo -Oh claro, me servirá como distracción -¿Distracción? -Sólo vamos
Distracción, olvidarme de los problemas. Eso es exactamente lo que necesito.
-Dime, ¿con quién vas a almorzar? –preguntó Kevin -Uhm, supongo que tengo almuerzo familiar hoy -¿Con Valeria y su familia? –preguntó Nick esta vez -No, sólo con la mía -Oh, pues te quería invitar a almorzar con nosotros. No lo sé, supongo que sería divertido –dijo Kevin sonriendo -¿Habrá chicos de mi edad que jueguen conmigo? –preguntó Frankie, de la mano con Nick -Supongo que sí, debería -No te preocupes, Frankie, he visto muchos niños de tu edad que estarían encantados de jugar contigo –dije hacia él, mirándolo con ternura -¡Hey, miren allá! –dijo Kevin apuntando a lo lejos -¿Mirar qué? -Muy bien, gané la apuesta –dijo Nick sonriendo -¿Apuesta? -concluí
|
Vuelve al inicio :)
|